Pekín 2008: ¡¡¡Ya están aquíííííííííííí…!!!

…Los presento con el soniquete de la niña de «Poltergeist», porque van a ser unos Juegos… de miedo.
De miedo por los horarios que tendremos que soportar, si queremos seguir el vaivén de nuestros atletas. Son 18 horas las que hay de diferencia horaria entre Pekín y España, o lo que es lo mismo, allí empieza la jornada a las 9 horas, que se corresponden con las 3 de la madrugada nuestras… ¡De miedo! ¿no?
De miedo, porque no logro entender qué extraños motivos o artimañas económicas mueven al Comité Olímpico Internacional a otorgar la celebración de unos Juegos, que son símbolo de paz y unión entre los pueblos, según su creador, el Barón de Cubertein, a un país donde en 54 casos penales se recoge la pena de muerte, donde tienen oprimido a un país como el Tibet, donde los derechos humanos brillan por su ausencia, donde, durante la celebración de los Juegos, varias páginas de Internet que pueden ser comprometedoras para ellos, estén censuradas…
De miedo, una ciudad como Pekín, con unos índices de contaminación que ponen en peligro la celebración de algunas pruebas; una ciudad donde se han tenido que dictar unas normas a los ciudadanos, como que no consuman en los restaurantes de Pekín carne de perro, que no pregunten más allá de lo correcto -pues los chinos tienen un sentido de la hospitalidad que, por lo visto, lo primero que te preguntan es con quién te acuestas-, que no se hurguen la nariz en público -es costumbre entre los chinos, como símbolo de progreso, dejarse la uña del meñique más larga para hurgarse mejor la nariz y demostrar así que ya no se trabaja en el campo-, ¡chúpate ésa…!
Está también prohibido escupir en el suelo, pues por lo visto allí, desde que se levantan, lo más normal y es ir tirando lapos a diestro y siniestro, ponerse calcetines blancos con zapatos negros -ahora descubren el sentido de lo pijo- y otra serie de chorradas innumerables.
De miedo el número de mascotas, cinco de una tacada. Yo propongo que las próximas, cada país lleve la suya, y que España se lleve la cabra de la Legión.
Y, por último,… de miedo, también, esperamos que sea el número de medallas que se traigan los nuestros… ¡Suerte!

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