Ley de Memoria Histórica

Anunciación Belchí Gómez
Secretaria de Igualdad del PSOE de Orihuela 

Me había propuesto pasar el verano moderadamente alejada de los medios, pero me resulta del todo imposible pasar de largo ante las declaraciones de nuestra concejala de Cultura y el discurso del sr. Robles. Con respecto a la primera, simplemente me sumo a las voces que reclaman su dimisión por considerar que un pueblo, cualquier pueblo, no merece ser dirigido por una persona tan carente de sensibilidad y formación democrática, y la invito a pasar por el punto de lectura feminista de nuestra biblioteca, ése al que ella se refiere con menosprecio, y beber de las mujeres y hombres que han luchado por la Cultura y la Libertad con mayúsculas y por las que pagaron un precio muy alto.
En cuanto al sr. Robles, reconozco que me ha sorprendido el centrismo en el que se coloca y la equidistancia de la que habla. Nos dice que la Ley de Memoria Histórica es una mala ley por innecesaria, maniquea, revanchista y sectaria -para él, supongo-. Pretende en su discurso que enfrentemos historia y memoria y da por supuesto que la historia oficial, ésa escrita siempre por los vencedores, es la única y verdadera historia. Olvida el sr. Robles que los vencedores tuvieron cuarenta años para reconocer el sacrificio de los suyos, para santificar y elevar a los altares a sus víctimas y para vilipendiar en libros de historia y clases de Formación del Espíritu Nacional a los vencidos.
Hay mucho que leer y escuchar todavía, sr. Robles. «La Voz Dormida» de Dulce Chacón es la voz de muchas personas vencidas y exiliadas que sufrieron cuarenta años de humillaciones y silencios. Esta ley pretende ser una pequeña reparación -digo lo de «pequeña» plenamente consciente- y le recuerdo que el PP avaló con sus votos una parte de la misma, no así ERC, un ejemplo que avala sus palabras de que los extremos se tocan.

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