Hubiera preferido el garrote vil…

«Un hombre de bien, padre de tres hijos, profesor de párvulos durante 21 años, ganador de un prestigioso premio de ensayo pedagógico, escritor de un libro sobre el arte de amar, idealista… es condenado a «muerte» por los Juzgados de Mataró». Su delito: según los tratados que definen el perfil de un hombre candidato al maltrato, se trata de «anteponer el bien de las personas que ama por encima del propio». Y así: un día, el malhechor, arruinado y al borde del desahucio, decide separarse de su mujer y denunciar: y presenta denuncia por maltrato continuado, privación de libertad, agresión física y psicológica, allanamiento de morada con destrozos materiales, apropiación indebida de bienes materiales y dinerarios, etc. La policia autonómica convoca un juicio rápido, pero la juez lo anula. «Un caso muy complejo», le dicen. Y mientras, el hombre, luchador como pocos, supera poco a poco su decadencia, llegando a adelgazarse hasta 20 kilos. La ex-mujer, sí, aquella que fue denunciada, le quita a su hija, le priva de verla y tenerla, la empadrona donde quiere, la apunta en el colegio que quiere… ¿Y? Llega un juicio civil de previas por el tema de la separación y se exponen todos los hechos al juez, el cual, ¡cómo no!, condena al padre a perder la custodia y a pagar una imposible pensión a la madre. ¿El juicio penal? Los papeles deben de estar en Port Aventura… Pero el hombre, agradecido por no verse encerrado en la cárcel, lee un día: «En el año 2004, en España, 630 hombres se suicidaron por no poder superar un proceso de divorcio». Y piensa: «Más condenados a muerte». Sí, en España se instauró hace mucho una muy sutil pena de muerte, te dicen: «no eres nadie, no vales para nada, te atan de pies y manos y luego esperan». Muchos no lo superan; ese hombre, de momento sí. Pero no deja de pensar: si mi cuerpo no aguanta, si mi corazón falla, si mi alma se adormece y el brillo de mis ojos desaparece, si mi eterna ilusión acaba por sucumbir… ¿Saben? ¡Hubiera preferido el garrote vil…!

Miquel Beltran Carrete

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