El cinismo y la cara dura

Estimados contribuyentes, digo el cinismo y la cara dura, y me explico.
En esta jungla en la que se han convertido las negociaciones entre los partidos políticos parlamentarios para intentar llegar a acuerdos para elegir presidente del futuro Gobierno de España, para mí hay un planteamiento por parte de algunos partidos políticos que a mí me «mosquea».
El «mosqueo» viene por la insistencia, sobre todo del PP-PSOE y Ciudadanos, por recalcar que son ellos los que tienen la patente de Constitucionalistas, dejando la duda ante la opinión pública de que el resto de partidos son unos «anti» de tomo y lomo. Hay que tener cinismo y cara dura. Voy a intentar desmontar esa mentira, dentro de mis cortos conocimientos en la materia.
Desde que entró en vigor la Constitución Española (1978), a día de hoy, estos partidos políticos -dichos anteriormente- se han pasado durante los años que han gobernado la Constitución Española por debajo del Arco del Triunfo las veces que les ha dado la gana. Último ejemplo escandaloso: cuando, en los últimos meses del Gobierno Rodríguez Zapatero, en una reforma exprés, el PSOE y el PP pactaron modificar el Artículo 135 de la Constitución, para priorizar los pagos de los intereses de la deuda que tiene el Estado, con motivo del endeudamiento para salvar de la bancarrota a los bancos españoles.
Éstos son los constitucionalistas que, cuando propuso Izquierda Unida en el Parlamento español una moción para acabar con la dación en pago en los desahucios, votaron en contra PP y PSOE.
Estos partidos nunca han cumplido con la Constitución Española -cuando han gobernado-, pues esta «dichosa» Constitución habla del derecho de los ciudadanas/os al trabajo, a la educación, a la sanidad, etc., y si no, veamos cómo estamos en España en estos momentos: paro, sueldos de miseria, y la educación y la sanidad pública están en un abandono total por, entre otras cosas, la modificación del artículo 135 de la Constitución.
Así que no nos vengan con la «milonga» de los partidos constitucionalistas. A otro perro con ese hueso.
Seguimos galopando…
¿Hasta cuándo? Al tiempo.

Gerardo Garrido

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