Rebelde hasta el final (I)

Milagritos fue rebelde desde el mismo día en que nació. Además, era algo «machorra», por eso, a sus 30 años jamás había tenido novio ni se había acostado con ningún chico, hasta que el padre, harto de mantenerla, le buscó un novio, con el que la obligó a casarse, a pesar de sus protestas y negaciones. El día antes de la boda, el padre llevó al novio al dormitorio que ocuparía la pareja una vez casados. «¡Mi hija no quiere casarse contigo y si lo hace es obligada por mí, que tengo la patria potestad sobre ella, a pesar de su edad. Aquí, en la cabecera de la cama he puesto una cuerda y un botijo. De cómo actúes esa noche depende vuestro futuro. Si utilizas la cuerda, le echas un nudo escurridizo, que la inmovilice de medio cuerpo para arriba, incluyendo los brazos, para que no te arañe, así te deja el terreno libre de la mitad para abajo donde podrás “trabajar” sin obstáculos. Si, obligado por tu caballerosidad y el amor que sientes por ella, os acostáis sin más, en un descuido te arrea un mamporro con el botijo en la cabeza; eso dará pie a que desde ese día sea ella la que lleve los pantalones y… conociéndola, sé que te dará una paliza a diario, porque está cerril y necesita, como las yeguas, alguien que la dome!». Al día siguiente, tuvo lugar la ceremonia y, con el ruido de los instrumentos musicales, los cantes, palmadas y zapateados, nadie oyó nada, pues el marido, siguiendo el consejo del suegro, utilizó la cuerda, siendo Milagritos violada varias veces hasta que se rindiera al amor. Resultado: ¡3 hijos en 4 años! Cuando los chicos ya eran grandecitos, se fueron toda la familia a pasar el día al río, de excursión…

Continuará.

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