Resistencia más que numantina

A fin de cuentas, la vida es pura resistencia, y, como bien dijo en su día un tal Cela, en este país quien resiste, gana. Así que nos encontramos inmersos en resistencias cotidianas, voluntaria o involuntariamente. Creo que nuestra ciudad, que pudo haber sido una cosa y ha sido otra muy distinta, está resistiendo numantinamente ante obstáculos importantes, ruscos gordos producidos y provocados por casi treinta años de abandono, por decirlo suavemente. No se puede vivir solamente de encomendarse a nuestra Patrona año tras año, a María, que madre nuestra es. El tiempo ha demostrado que no es posible, por mucho que la adoremos. Sé, positivamente, que reinventar la ciudad, o como diría la Susana andaluza, «coserla», no es cosa de dos años ni de cuatro. También sé, porque lo veo, que el actual equipo de Gobierno, mermado en número, está resistiendo todas las embestidas habidas y por haber, las férreas leyes administrativas y las políticas fraguadas en la oposición, que ahora son bastantes más en efectivos. Es obvio que Torrevieja necesita reinventarse en turismo, en pequeños y medianos comercios, en fuertes inversiones en infraestructuras (muchas obsoletas por falta de cuidado y mantenimiento, como por ejemplo el alumbrado público o el mantenimiento de edificios oficiales), incluso en materia cultural y deportiva. No me cabe la menor duda de que el actual equipo de Gobierno lo está intentando con fuerza, con valentía, con honradez y con trabajo a destajo. Están intentando hacer las cosas de otra manera, pero no les dejan. Cada pasico que se da tiene la respuesta de casi un insulto. No salió adelante la remunicipalización del servicio de basuras por extrañas y oscuras razones, y eso que técnicamente íbamos a ahorrar una buena cantidad de dinero para reinvertirlo en otras necesidades. No pudo ser. Vamos a ver si se consigue dar luz verde a los presupuestos del 17, con el apoyo de casi todos los que tienen que estar presentes. Si el tacto político del actual equipo de Gobierno consigue tal heroicidad, propongo desde ya que para el próximo año el premio Diego Ramírez Pastor sea para el equipo gobernante y algunos más. Manolo Pamies queda descartado por republicano y el altruismo de los Claramunt y demás socios también descartados por aburrimiento.
Nota mental: este artículo es el último de este año que se nos escapa. Salud y trabajo para todos (a los que tienen, para que no los echen; y a los que no tienen, que lo consigan) en el año entrante, y a seguir reinventando esta nuestra ciudad, que le hace mucha falta.

1 Comment

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


*