La llegada de la primavera política

Estimados contribuyentes, en la anterior columna de este «juntaletras», rompía una lanza en favor de los estibadores, por el atropello que suponía cargarse de un plumazo todos sus derechos laborales.
Lo de la primavera política viene a cuento, sobre el varapalo político que se ha llevado el PP, y el PNV -sí, sí, el PNV… ¡cómo se unen las derechas cuando les tocas la cartera!- en el Congreso de los Diputados, cuando el resto de los partidos políticos, con su voto, han rechazado el Real Decreto Ley de la Reforma de la Estiba.
Estimados lectores, a ver si la primavera política sigue, floreciendo nuevos rechazos, y se anulan leyes como la Ley Mordaza, la reforma laboral, etc., para que los demócratas que luchamos, nos reencontremos con la España que conseguimos socialmente, y que esta gentuza, con el invento de su crisis, ha llevado a una situación de pobreza y deterioro a todos los niveles intolerables.
Leer los escritos que ha remitido a los Ayuntamientos el Ministerio de Hacienda, recomendando el máximo ahorro, y que se olviden de hacer inversiones en sus municipios, y que sigan con los recortes hasta el año 2020, es una vergüenza.
En esta primavera política, para que siga floreciendo -desde el punto de vista del que esto escribe-, va a depender mucho del Congreso del PSOE, que, con un poco de suerte, se va a celebrar también en primavera.
Esta primavera política, estimados lectores, es debido -de momento- a que los ciudadanos/as han cambiado el sentido del voto, y nos hemos cargado el bipartidismo, o por lo menos ha salido mal parado en las últimas elecciones. Escuchar todos los días al sr. Rajoy en las televisiones y radios públicas que pagamos todos los ciudadanos/as con nuestros impuestos, diciendo con una cara que se la pusa que España es jauja, es de risa. No tiene el «amigo» sr. Rajoy ni ética ni vergüenza.
Por eso es necesario que siga la primavera política y más pronto que tarde les mandemos al banquillo democráticamente en las próximas elecciones, o, quién sabe, con una moción de censura, que no es imposible.
Posdata: De la política local torrevejense escribiremos en próximas columnas, comentando, sobre todo, el desvarío del sr. Pizana, un enchufado a dedo en la Diputación de Alicante, que cobra por su cara bonita más o menos 40.000 euros al año.
Seguimos galopando…
¿Hasta cuándo? Al tiempo.

Gerardo Garrido

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


*