Efecto mariposa

Loreto Mármol Meseguer
Miembro de la plataforma Salvemos Lo Ferrís

En la mitología griega, Sísifo tenía la frustrante tarea de llevar una piedra hasta la cima de una montaña con la mala suerte de que cuando estaba a punto de llegar volvía a rodar hacia abajo, y así una y otra vez; la sacerdotisa Casandra tampoco era afortunada: tenía el don de la profecía, pero la maldición de que nunca nadie creería sus pronósticos.
Es fácil que alguien que hoy en día lleva la bandera ecologista se identifique con ambos mitos. Primero, porque muchas veces se da un paso y se retroceden dos, sin poder llegar a salir de un círculo vicioso. Y segundo, porque puede ser tachado de aguafiestas, incluso algo loco.
Hace unos días el poeta y novelista mexicano Homero Aridjis, al que se considera uno de los líderes más destacados del activismo medioambiental en América Latina, dio una conferencia en el Casino de Torrevieja bajo la atenta mirada, de correspondencia y admiración, del alcalde y varios concejales, lo que no evitó su sinceridad. Tras décadas de luchas intensas contra poderes políticos y económicos, su conclusión es clara: “Es una actividad mal vista por el Gobierno, una acción subversiva”.
Se ha encontrado con líderes que apoyan las reivindicaciones, pero luego no mueven un dedo. Alguna de las autoridades presentes le preguntó cómo hizo para continuar en su empeño pese al inmovilismo gubernamental, a lo que Aridjis contestó: “Si cada uno en su ámbito defendiera el animal o la planta de su predilección, estarían salvados. Si existen fuerzas de destrucción también hay movimientos de conciencia”. Según él, “con el colapso actual de la naturaleza, la Ecología es un nuevo humanismo”.
No hay que irse muy lejos. Cuando se cumple un año de la construcción del muro en Lo Ferrís, uno de los últimos tramos de costa libre de ladrillo en el municipio, aún no se ha resuelto la revisión de la licencia de obra. El vallado ocupa de forma ilegal la cañada real de la costa, una vía que es de todos. Además, no permite la libre circulación de la fauna silvestre y supone una amenaza para la flora y el sistema dunar, sin olvidar el mal estado de las palmeras. Es un ecosistema que está muriendo poco a poco.
Se ha logrado abrir el expediente, un hecho inusual en el Ayuntamiento, y el Consell ha incluido el paraje en su plan para revitalizar el litoral. La melodía es buena, pero no hay que descuidarse. Su protección aún no está garantizada. De poco sirve un corredor ecológico hasta la laguna si está cercado.
Aridjis habló de la posibilidad de un apocalipsis en el que habrá cada vez más refugiados ambientales, como consecuencia de terremotos e inundaciones. En esta zona se conocen bien ambos fenómenos. El efecto de cada temporal sobre la costa es más grave que el anterior.
Se han rediseñado ríos y encauzado ramblas, recubriéndolas de cemento y hormigón, lo que impide que el agua arrastre los sedimentos necesarios para regenerar el litoral. Edificaciones, paseos marítimos y muros eliminan el cordón dunar que permite a la costa arenosa protegerse y recuperarse. Los puertos y espigones actúan de barreras, alterando las corrientes que distribuyen la arena y produciendo un efecto de arrastre acelerado.
En Guardarmar el mar se ha tragado varias casas en la playa de Babilonia. Los ecologistas llevan alertando de ello desde los años 80. A esto se refieren cuando dicen que hay que construir teniendo en cuenta los informes de impacto ambiental. El “muro de la vergüenza” no contó con ningún estudio de este tipo.
Primar el dominio en lugar del equilibrio tiene sus consecuencias. “La Tierra pasa por la peor crisis de su historia”, sentenció Aridjis, que cree que “el siglo XXI es de los Noés ecológicos”, tratando de salvar especies (en extinción) y ecosistemas.
La sala estaba repleta de ilustraciones de Alfonso Ortuño, en su homenaje a Perito en lunas, de Miguel Hernández. Imágenes evocadoras de palmeras que, como decía el poeta, con gargantillas de oro en la garganta ponen a la luna un tirabuzón. Ni el espantapájaros hernandiano logró evitar que Aridjis hablara de que su supervivencia está ligada a la de las aves, cuando a los 10 años se disparó con una escopeta con la que pretendía cazar.
Pese al su pesimismo, ha logrado proteger a las tortugas marinas, la ballena gris, la mariposa Monarca y un sinfín de santuarios naturales.
Crear pequeñas islas de naturaleza en un mundo destrozado y enladrillado es propio del pasado. Salvemos Lo Ferrís demanda una política en armonía con el medio ambiente, sin parches, más sostenida en el tiempo, donde el crecimiento sea acorde a los recursos.
Hace poco la concejal Fanny Serrano presentaba las jornadas Junio Medioambiental, una apuesta con la que “la Torrevieja verde, que estaba agazapada bajo un manto de hormigón y desatención, se abre paso”, aseguraba la edil. Es el camino. Sería un magnífico broche para el mes verde avanzar en el derribo del “muro de la vergüenza” en su primer aniversario.
Para Aridjis la mariposa es símbolo de la vida y del ecologismo, por ser tan vulnerable. Pese a su fragilidad, la teoría del caos dice que el leve aleteo de sus alas se puede sentir al otro lado del mundo. Ojalá la Monarca produzca un tornado en la conciencia de nuestros políticos y de la sociedad. Cosas más raras se han visto, como palmeras en la nieve. “Frente al pesimismo de la razón, el optimismo de la voluntad”, decía Gramsci.

4 Comentarios

  1. Qué sectario quedarse en las etiquetas, calificando a teóricos, filósofos y periodistas. El pensamiento único de si no son de mi cuerda menudos elementos. Se delata más bien usted. A mí no me conoce, pero sepa que no milito en ningún partido y sepa también que en la charla de Aridjis, muy productiva por cierto, la encargada de presentarlo por parte de la Universidad de Alicante acabó con esa cita y por eso en esta crónica/opinión la incluyo. Me temo que el sectarismo no deja ver más allá. Lástima que por lo que destilan sus comentarios no merezca ni explicación. Mejor sería aportar algo más que demagogia. Saludos

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