Otra raza (3)

…Marcial, Manolo, Mariano, Miguel, Melquíades y el más chico, Magdaleno. ¿Falta alguno? Menos mal que la mitad empieza por R y el resto por M, si no, no os conocería ni vuestro padre, que soy yo».
1945. ¿Cómo nacen los gitanos? En medio del campo, en 1 olivar; quizás cerca de un estercolero, sin agua, ropa de abrigo, cama, en la tierra. Sobre sus cabezas, el cielo inclemente, a veces despiadadamente frío o caluroso: bajo ellos, los duros terrones y, más abajo, hormigueros, arañas o cualquier otro «bichito» incómodo o peligroso. No tenían comida o un caldo calentito para la recién parida. Tenían que acudir a los poblados, donde eran recibidos a pedradas, por temor a que robaran sus gallinas, o a los cortijos, para encontrarse con gente mal encarada o perros peligrosos. Rafael estaba dando estoconazos con su vara de fresno a los perros, cuando apareció una vieja con cara de bruja, que la emprendió a patadas con los canes, que se dispersaron, dando con ello por sentado que la anciana era más peligrosa que ellos. «¿Qué pasa aquí?», dijo, gritando, «¿y quién es usted, con tanto niño?». «¡Zeñorita, semos gitanos y vengo a pedir argo de comía pá ellos y mi mujé, que acaba de traer ar mundo otra criatura y nesesita alluda u lo que zea!». «Vaya», exclamó la vieja, «son ustedes conejos que no piensan más que en fornicar y tener a sus hijos en estas condiciones, medio desnudos, descalzos y muertos de hambre. Dios los tiene que castigar por ese pecado de lujuria». «Zeñorita», repuso Rafael, «no me he enterao de ná porque no soy tan “fisno” como usté hablando. Sólo pido caridad».

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