«Y santas pascuas»

Cuando estas palabras vean la luz, los acontecimientos y noticias que se hayan producido habrán amortiguado mucho los efectos que ahora, al calor de lo recién sucedido, nos invaden, o al menos, me invaden, el ánimo. Vivimos tiempos donde el instante pasado es engullido por el presente inmediatamente posterior que le sobreviene sin pudor alguno. Informativamente hablando, lo que tiene más de diez minutos es ya reliquia del pasado, y las rotativas y telediarios escupen su ración de efímera actualidad de cada día, sabedores de que el espectáculo en que hemos convertido la actualidad debe continuar.
Pero para los que entendemos la política como la define la Real Academia de la Lengua, es decir: «Actividad de los que gobiernan o aspiran a gobernar los asuntos que afectan a la sociedad o a un país», lo ocurrido el pasado cinco de mayo en la ciudad de Alicante es, desde cualquier punto de vista, intolerable.
Me estoy refiriendo a lo acaecido en la visita de M. Rajoy a la ciudad de Alicante. Mientras el presidente entraba en medio de una sonora pitada de los pensionitas allí congregados, la secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez de Castro, fue sorprendida comentando a un compañero: «¡Qué ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y decirles: “Pues os jodéis”!». La jefa de comunicación de Rajoy lo decía con una sonrisa fingida en los labios.
Lo cierto es que el Partido Popular tiene un largo historial de conversaciones privadas, enredos y corrupciones varias en donde sale a la luz el verdadero alimento que forja las políticas que luego sufrimos. Podemos recordar a la diputada Andrea Fabra y su «Que se jodan» dirigido a los parados. O al ex-presidente Zaplana y su «Que me dé diversas opciones y me quedo con la más fácil. Pero me tengo que hacer rico porque estoy arruinado». O al casi olvidado caso de los papeles de Naseiro y su «Tú pides la comisión y luego nos la repartimos bajo mano». Sin olvidarnos del PP torrevejense que tiene el dudoso honor de tener en su momento -luego el PP valenciano ha ido incorporando imputaciones y presos- al primer cargo popular valenciano en entrar a la carcel. Todo muy edificante. Y que pone en evidencia una forma de hacer y entender la política en el que lo que menos importa son las personas y el sufrimiento que las decisiones políticas puedan ocasionar a las mismas. Tanto en el ámbito nacional, autónomico y local.
Sólo desde la tozudez de los hechos puede entenderse el empecinamiento de los populares en determinadas políticas y decisiones. Desde ese «Que os jodan» dirigido al resto. Porque no puede entenderse desde otra óptica el desmantelamiento de la sanidad pública, los barracones durante décadas en la Educación, las mil trabas a la desaladora de Torrevieja, el no desdoblamiento de la nacional 332, las sentencias judiciales que están obligando a pagar al Ayuntamiento, es decir, a todos nosotros, cantidades millonarias; fruto de la mala gestión de los populares de la ciudad, las conclusiones del informe que señala que en Torrevieja la iniciativa privada primó sobre los intereses colectivos…
Disparar con pólvora del rey es siempre fácil, da la sensación que la genética de la derechona tiende a pensar que las consecuencias de su política se diluirán con el olvido, pero la realidad es tozuda y nos devuelve el eco de sus errores y decisiones con una sonora pitada como la de los pensionistas en Alicante dirigida a M. Rajoy.
Carmen Martínez de Castro ha tratado de arreglar el entuerto con: «Lo mejor que puedo hacer no es explicar, porque no tiene sentido, sino pedir disculpas y santas pascuas». Pues eso. Santas pascuas.

Rodolfo Carmona

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