Qué de llantos y alegrías
Viernes, 3 de junio, 2011Me solía recitar un consocio de pesares, cuando ambos vivíamos en London, lo que se había dicho sobre los infortunios, si bien ahora que pesan los años ya sólo quedan sus testimonios en la soledad.
De Pitágoras puedo decir que ha sido siempre uno de mis enganches favoritos, porque logró simplificarlo todo a través de los números como símbolos de lo que se repite a nuestro alrededor. Hijo de un marchante de vinos y democrático por antonomasia, no promocionaba sus academias en las «pólis» o ciudades independientes griegas que permitieran oligarquías corruptas, o el «caciquismo», pues destruyen lo que él denominaba «la hermandad pitagórica». Pero es que, según él, hasta la astronomía está regida por combinaciones numéricas, considerando igualmente que hay que saber contar no sólo las estrellas sino las lágrimas, sopesándolas según la frecuencia con que se derramen. De ellas diría Blaise Pascal: «Consolaos con poco, que con poco nos afligimos».
Se dice que, de niño, Pitágoras jugaba a contemplar los mechones que cortaban de su cabellera, que, para los helenos eran cuestión de pundonor, viendo en ellos alardes de alegría o de miseria, según los tonos que predominaran: «El alma sin armonía suele sentir la enfermedad de la tristeza», decía el pitagórico, para quien la amistad es el juego perfecto de quienes nos entristezcan o nos animen a continuar bregando: «Escribe en la arena movediza de la playa», mantenía el sabio griego, «las faltas de tus amigos, pero sin mencionar su repetición, para que la mar las elimine». Es sobre todo célebre por su teorema matemático: «Todo se puede reducir a números, que son la clave de lo que en realidad nos habrá ocurrido».
Según parece, fue creador de corporaciones secretas, pero su amistad fue universal y vio el mundo como un teatro de amarguras y dichas. Más tarde le seguiría William Shakespeare: «Lloramos al nacer por tener que entrar en este gran escenario de locos», hasta que la tristeza se transforme en la gran sonrisa de tantas formas de participar en la vida. Y nada mejor que una reflexión sobre la felicidad si la comparamos con la música, pues tiene su ritmo propio y su melodía, como pensaba Richard Wagner, quien se trevió a afirmar: «La dicha no está en las cosas, sino en nosotros mismos», aunque debemos aprender a compartirla con los demás, guardando las lágrimas para nuestros momentos de aislamiento, pues se convertirán en nuestras más preciadas gemas, aunque evitando que se solidifiquen, según aquel proverbio de antaño: Las lágrimas derramadas son amargas, pero lo serán aún más las que se queden dentro.
Comentar»Las imágenes psicalípticas de la televisión Umberto Eco (1932-)
Jueves, 19 de mayo, 2011Resulta siempre extraño considerar como normal que muchos imiten la última imagen que aparece en la pequeña pantalla. Pero las frases que he podido recoger hoy sobre el tema de la televisión me animan a tratar el tema con más rigor desde la reflexión como estado de ánimo.
Y me adentro sin más en el mundo semiótico del filósofo y escritor italiano Umberto Eco, que se ufanaba de no haber fachendeado su imagen en la televisión, pues, según él, la pequeña pantalla aminora lo que se debiera comunicar a ojos vista. ¿Será porque neutraliza los puntos de encuentro entre los seres humanos? Así parece deducirse de la lectura de su novela «El nombre de la rosa», publicada en 1980, cuyo título yo me repetía entonces para acercar a la mente el valor simbólico de nuestros mitos ancestrales. Umberto había nacido en el Piamonte y se envalentonaba de sus tradiciones y valores culturales como antídoto a las simplificaciones del mundo moderno visto a través de imágenes vacías de contenido.
No se trata de que no sirva la televisión para informarse de lo que ocurre a nuestro alrededor, pero no que se emplee para otros intereses, reflejando siempre la trastienda de quienes nos quieren meter por los ojos los productos en cuestión, que no interesan a nadie de sano juicio, pues se acentúan los rasgos del atractivo físico para no estimular nuestra autoestima y poder así falsear nuestra propia imagen ¿No será que quieren atosigarnos con imágenes psicalípticas sin que nos dé tiempo a constatar que no son reales? No es de sorprender, pues, que el pequeño artilugio cree una dependencia entre sus admiradores cuando se enganchan como si sus ojos ya no vieran más que lo que aparece en la pequeña pantalla.
Yo, al menos, no soy adicto a la televisión y mi pequeño aparato ocupa su lugar más entre mis chucherías, aunque evitando que se atreva a destrozar mi tiempo, si bien se encuentra casi estrechando la mano a mi ordenador, pero le doy preferencia a éste último por su mayor utilidad; con todo, puede resultar tan adictivo como todo lo que nos engancha sin dejarnos pensar por nosotros mismos, diría Gilbert Cesbon: «porque si nos ofrecen temas, no nos dejan tiempo para recapacitar». Y valga aquí el testimonio de Umberto Eco, quien los compara a la energía nuclear cuando dice que «todos ellos sólo pueden canalizarse a base de claras decisiones culturales». Muchos se ensañarán, sobre todo, por sus abusos, más que por lo que significan, ya que resultan el referente a lo que en realidad pasa fuera del ámbito de la infinidad de imágenes que nos rodean, creando espacios entre lo individuo y lo global.
Comentar»La luna creciente de mayo y el «wu wei» de Chuang-Tse
Sábado, 7 de mayo, 2011Me han llegado por Internet unas aproximaciones fotográficas a los cambios de la luna que vemos aquí, pues pudieran influir en nuestro mundo de ilusiones y de esperanzas al registrar sus transformaciones de Creciente a Menguante, de Llena a Nueva.
Y no ha mucho que me sorprendió Zuri, mi perra, mirando fijamente a una Creciente, cuya estela se prolongaba a lo largo de una calle vecinal; pensé en el decir «ladrar a la luna» que cuenta hasta con un YouTube-Kudai, con literatura infantil y cantautores de los mitos orientales convertidos en horóscopos según se levanten el sol y la luna: «Tu» el Conejo, «Long» el Dragón, «She» la Serpiente, «Ma» el Caballo, «Yang» la Cabra, «Hou» el Mono, «Ji» el Gallo, «Gou» el Perro y «Zhu» el Cerdo. Los chinos trataron de congeniar los movimientos del sistema planetario, observando las sombras que produce un palo clavado en vertical.
Pero las sutilezas chinas llevan siempre a conclusiones que no tienen nada que ver con el fetichismo, pues ayudan al ser humano a observarse a sí mismo desde una perspectiva interior. El cosmos será, ante todo, armonía, lo mismo que «el saber que se sabe lo que se sabe que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe que se sabe», decía Confucio, para quien la sabiduría es, ante todo, comportamiento más que creencias religiosas, basándolo únicamente en pura observación: «Por muy lejos que nos lleve nuestro espíritu, nunca será más allá de nuestro corazón». Y mi curiosidad me condujo a hace 2.500 años, cuando presagiaban una nueva era en Occidente y en Oriente con la llegada de una generación de sabios; Tse significa en chino «el que enseña», y Chuang-Tse, el maestro carpintero Taoista, estimulaba a la «no acción (Wu Wei)», frente a las inestabilidades de tiempos de cambio similares a las nuestras, cuando el esplendor de la cultura coincide con la evolución socio-económica.
HECHOS Y DICHOS
La ignorancia es la Noche de la Mente; pero una Noche sin Luna y sin Estrellas. Confucio
SI SE QUISIERA TOCAR LA LUNA
Cuando el índice señala la luna, el bobo sólo se fija en el dedo.
Comentar»Salud con Filosofía
Domingo, 24 de abril, 2011«Mens sana in corpore sano», Hipócrates de Cos
Estaba pensando esta mañana sobre las dos cosas que más nos pertenecen y que debemos proteger: la salud y el tiempo, si bien éste último ha de servir de control a su congénere.
Pero, una vez más, me ha servido de pauta el Google, ¡ah!, y la memoria de lo que me ha ido bien o mal. Mas cuando pienso que los chinos, como recomendaba su filósofo Mencio, se comen a los canes para mantenerse en forma y que su astronauta Shenzou lo hizo para observar mejor el universo, me produce terror tener que refugiarme en los dictámenes de los especialistas. Hipócrates de Cos fue uno de ellos y se explayaba en determinar el valor de lo que ingerimos: «que tu alimento sea tu mejor medicina». Había nacido en la isla de Cos, en pleno Mediterráneo, y se corría que estaba emparentado con el dios Esculapio, quien dictó las reglas del sano vivir. La enfermedad sería, según los médicos de entonces, un desequilibrio meláncólico o negro en la sangre que habría que curar con mejunjes de hierbas y mucha paciencia, y Platón les cita con frecuencia, anotando que el equilibrio mental era paralelo al de la salud; estas filosofías resurgen de nuevo con los herbolarios, que distribuyen energía más próxima a la Naturaleza que las proteínas del consumo, siempre bajo el lema de «ne quid nimis» (sin pasarse).
Es difícil saber quién fue el primero en utilizar el blog «Mens sana in corpore sano», aunque los historiadores lo encontraron en las Sátiras de Junio Juvenal, del primer siglo de nuestra era, para quien la salud mental sería más rara de encontrar que un cuervo albino. Pero ahora el lema de «mens sana» se está convirtiendo en la Wikipedia de las cabinas de sauna o de las carreras de camiones, con el frenesí de llegar con vida a la meta más peligrosa. Yo, en cambio, he preferido comer esta mañana un buen trozo de chorizo pamplonica, acompañado de medio vaso de chacolí euskaldún, pensando que no había que abusar de las medicinas, y Aldous Huxley no se aparta mucho al observar que «la investigación de las enfermedades ha avanzado tanto que cada vez es más difícil encontrar a alguien que esté completamente sano».
HECHOS Y DICHOS
Casi todos moriremos de los remedios, más que de las enfermedades. Molière.
MEDICINA TRADICIONAL
Los mejores médicos son el Dr. Reposo y la Dra. Dieta, de la botica del Buen Humor.
Comentar»Los libros, como las casas, se ven mucho mejor desde dentro
Domingo, 10 de abril, 2011Thomas Carlyle (1795-1881)
No sé qué tendrán los libros que no pierden actualidad, a lo mejor porque conservan lo mejor de cuando vieron la luz primera. Se les ha llamado espejos vivos de todas y cada una de las culturas.
Así los consideraba el escritor Thomas Carlyle, cuya figura se erige como tallada en una de las estribaciones rocosas de Escocia. Se movía entre la historia y la leyenda, como el monstruo del Lago Ness. Ya de jovencito, a la edad de 13 años, se fue a pie desde su casa hasta la Universidad de Edinbourg, a 98 kms, para visitar la famosa biblioteca; su talento creció y creció en un pueblecito, Ecclefecham («iglesia pequeña» en gaelic), antes de lanzarse a la conquista de las letras. Firme en el pensar, maduró Carlyle sus ideas tallando un vocabulario digno de los héroes de todos los tiempos, y he recogido una serie de sus frases famosas que merecen constar en tabletas conmemorativas: «No sólo son héroes los que triunfan, sino los que sucumben, pero jamás lo será el que abandona el combate». Inflexible con los que flaquean, sabía ser humano con los débiles: «Un gran hombre sabe tratar bien a los que son inferiores a él». Las palabras tallan a las personas y hacen que maduren los pequeños, pues resultan ser la mejor compañía, obligándonos a que tengamos que recurrir a ellas en forma de volúmenes impresos o en ediciones de última tecnología, como recogió el nicaragüense Ruben Darío en rimas octosilábicas inigualables: «El libro es fuerza, es valor / es poder, es alimento / antorcha del pensamiento / y manantial del amor». Y al decaer la tarde cuando estoy dormitando, me encanta que cubran mis rodillas las hojas de algún volumen, imaginándome con el inventor de la imprenta, Johann Gutenberg, que estoy jugando con soldaditos de plomo para ganar la batalla que nos hace crecer dentro de un mundo no siempre en consonancia con lo que los libros tratan de enseñarnos.
HECHOS Y DICHOS
La verdadera universidad en nuestros días consiste en una buena colección de libros. Thomas Carlyle
CLUB DE LECTORES
Hasta los libros malos son libros.
Comentar»Frases de contraseña: «Errare humanum est» Lucio Anneo Séneca (4 al 65 de nuestra era)
Jueves, 24 de marzo, 2011He topado con infinidad de frases en latín que se cuelan en el vocabulario de cada día, pero es que algunas se están imponiendo en muchos círculos de jóvenes que hormiguean a nuestro alrededor.
La primera que inicia la lista de frases estoicas «ad hoc» es nada más y nada menos que de Lucio Anneo Séneca, de sangre patricia que naciera el año 4 de nuestra era dentro de una familia romana en Córdoba, cuna de filósofos y sabios, Se le conoce sobre todo por sus apodigmas o frases sobre nuestras reacciones ante los valores humanos: Es célebre su lema ético «Errare humanum est», que se traduciría por: «es parte de la naturaleza humana equivocarse», pues nos pasa a todos, según aquello de que sólo el tonto no yerra jamás. Séneca llegó a ser el maestro más eminente de los estoicos en su coherencia, al pensar sobre la validez de los sentimientos humanos, pero no faltan quienes ven contradicción entre sus elogios de la moderación y su vida de lujo. Uno de sus discípulos fue Lucio Domicio Nerón Claudio, Emperador a los 17 años (55-68) a quien moderó durante sus primeros años en el poder, pero al serle imposible frenar sus ambiciones, prefirió retirarse de la vida pública para refugiarse en el mundo del pensamiento, y destaca como filósofo por su estilo moderado, valorando los principios de la honestidad personal, si bien más tarde le obligó Nerón a quitarse la vida, lo que él llevó a cabo estoicamente.
De Séneca se puede aseverar que contribuyó a la filosofía del comportamiento humano insistiendo en que todo principio ético ha de valorarse por ser práctico y transparente. Maestro del Estoicismo, había seguido las enseñanzas del filósofo chipriota Zenón el Citio, que vivió dos siglos antes. Ha tenido infinidad de seguidores a lo largo de los siglos como Epicteto, Cicerón y Séneca en la antigüedad y muchos renacentistas como Margarita de Nabarra, Montaigne, Pascal y William Shakespeare, se inspiraron en sus doctrinas basando los valores éticos en la liberación de la virtud. Lo curioso es que muchos grupos de ahora lo integren sus doctrinas dentro del mundo de la comunicación por consignas, formando parte del facebook o herramienta de contactos como watchword con sus contraseñas. Sus dichos suenan tan perfectamente ahora como en su tiempo, pues al escucharlos los acuñamos y se hacen tan reales como si se nos hubieran ocurrido a nosotros en ese momento: «la felicidad no consiste precisamente en lo que nos gusta, pues, como la vida que se nos escapa trozo a trozo, no nos permitirá al fin y al cabo salir vivos de ella».
Comentar»Hay momentos para todo, pero muy pocos para la soledad
Jueves, 10 de marzo, 2011François Mauriac (1885-1970)
No me importa pasar el rato mirando algunos de los «shorts» que recibo por correo electrónico, para verlos cuando me lo pidan mis estados de ánimo.
Esta tarde, mientras preparaba un artículo sobre cómo escogía el escritor galo François Mauriac los temas para sus célebres novelas, se me ha entrecruzado un programa sobre la ciudad de Firenze/Florencia, cuyo esplendor es un reflejo no sólo del Renacimiento italiano, sino de la supervivencia de la Filosofía en Europa, y, rememorando mis visitas a la ciudad hace ya una cuarentena de años, me afloraron mis memorias más íntimas que, de otra manera, se habrían disipado como burbujas de aire. «Oh, soledad alegre, compañera de los tristes», comentaría Cervantes al escribir sus «Novelas ejemplares», sin permitir que sus ideas se estancaran, entremezclándose con los pensamientos. Y yo volvía a repetir el «short» sobre Florencia que me recordaba mis viajes de juventud, aunque ya no me interesaban realmente sus monumentos, sino el mundo de los sentimientos que me remontaban entonces y ahora hacia lo etéreo.
La obra de Mauriac parece un comentario a los dichos del filósofo romano Catón de Utica: «nunca se está más activo que cuando nadie te acompaña», mientras escribía su célebre novela «Thérèse Desqueyroux». Por más que la soledad resulte para muchos un tormento que les encierra en un destino sin salida, los relatos del crimen de Thérèse en la novela de Mauriac, demasiado convincentes para no ser reales, debieron ser para el novelista galo como el vértice de una soledad que se le clavaba en la memoria como un cuchillo.
Comentar»La recuperación de la Via Augusta en trámite
Jueves, 24 de febrero, 2011Con fecha 14 de febrero 2011, se informó oficialmente a a población levantina de las tres provincias de Castelló, Valencia y Alacant, de la decisión del Consell de recuperar la Via Augusta según el compromiso suscrito en Roma en 2009 y que afectará a 11 municipios de Castelló, a 24 en Valencia y a 12 de Alacant por los que discurría la antigua Via romana, con el fin de recuperar los 450 kms de la Via Augusta, además de los 180 de uno de sus ramales, la Via Dianium. Se esperan iniciativas de los Ayuntamientos por los que atravesaron las centurias romanas camino de Carthago Nova en vistas a quitarles la supremacía del Mediterráneo a los cartagineses, recobrando así un trozo de la historia europea y levantina con la reconstrucción de la antigua calzada romana, ofreciendo al mismo tiempo equipamiento de hospedaje, información y ocio para disfrute peatonal, de ciclismo o a caballo, para así relanzar un turismo más ecológico. En la Vega Baja tendrían que llegar a acuerdos con la Generalitat varios Ayuntamientos y asociaciones que se sienten halagados con la oferta, tales como Rojales, Algorfa, Los Pérez de Los Montesinos, La Marquesa y San Miguel de Salinas, lo mismo que la Asociación ASE (Amigos Sierra Escalona) para la conservación del parque con su ciudad prehistórica de Thiar junto al Río Nacimiento, por donde transcurría la Via prehistórica hacia Carthago Nova y que terminaba en el Finis Terrae con el Non Plus Ultra de la bahía de Cádiz.
La recuperación de la Via Augusta empezará en la primavera de este mismo año en Vilanova d’Alcolea, la antigua población romana de Ildum.
Comentar»Clausura de la exposición conjunta de esculturas en hierro y en cerámica
Miércoles, 23 de febrero, 2011
Este viernes 25 de febrero a las 20 horas, se clausurará la exposición conjunta de esculturas en hierro y cerámica de los artistas Jon Oria y Venancio Vallejos en la casa de cultura de Algorfa. El mundo mediático y muchos de los que siguen la evolución del arte más reciente se han interesado en su obra.
Del temor al miedo como sentimiento colectivo Lucio Anneo Séneca
Jueves, 10 de febrero, 2011La presente crisis que padecemos se caracteriza sobre todo por su impacto global, aunque haya quienes se diviertan viendo que algunos pocos se han librado del temor colectivo que obliga a muchos a acogerse dentro de lo más personal, que no es otro que el miedo.
He tomado como aclaración al temario algunos de los dichos del filósofo cordobés Lucio Anneo Séneca, que vivió en los comienzos de nuestra era, pues nació el 6 antes, muriendo en el 65. Sus frases son lapidarias, pues producen casi escalofríos por su nitidez y clarividencia. Se ensañaba sobre la pérdida que hacemos del tiempo, lo único que realmente nos pertenece: «El presente casi ni existe, sólo es cierto en el pasado cuando es ya tarde, aunque dudoso en el futuro» y «lo que más nos puede ayudar no son las teorías, sino los ejemplos de lo que ya hayamos experimentado».
La filosofía tiende a repetirse en casos de crisis, como ocurriera diecinueve siglos más tarde, al repasar la vida y obra del filósofo danés Soeren Kierkergaard (1813-1855), pues se embargó en las penumbras de una religiosidad que ahora nos parece reflejar al detalle el proceso del monoteísmo accidental en lo que tiene de más negativo sobre el proceso de la vida. De él diría Cornelia Funke que «el miedo fue el epicentro de su vida», y para entender sus escritos no hace falta colgarse a películas de vampiros, fantasmas, ovnis o alienígenas que dependen del instinto primitivo al temor de lo ignorado.
El temor, mantenía Horacio, nos recorta la libertad, como si la esperanza muriese conjuntamente con el miedo a perderla, ese terror sin nombre que nos paraliza los esfuerzos para salir de él y que habrá que superar para que no llegue a ser tan colectivo que topemos de bruces con situaciones sin salida.
1 comentario »Once años de temperaturas mínimas y máximas en un patio de Torrevieja y el pluviómetro en un campo de la Vega Baja 2009-2010
Lunes, 31 de enero, 2011MESES 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010
01 09-15 10-16 11-16 07-18 09-21 02-15 03-14 09-17 09-22 07.22 06.17
02 12-18 11-16 11-19 08-20 09-18 08-18 11-19 13-22 08.21 11.19 06.18
03 12-19 11-20 13-24 12-21 04-21 08-23 11-21 10-22 09-20 12.22 09.22
04 13-20 16-25 12-24 14-23 10-22 11-25 12-22 14-23 12-23 15.23 13.25
05 16-22 16-26 16-27 18-29 10-22 18-27 19-27 17-27 15-25 18.24 15.28
06 23-28 19-29 23-29 25-34 20-31 18-29 19-29 23-29 21.26 23.32 19.31
07 22-31 23-33 24-33 27-33 25-33 26-33 27-34 26-33 24 –33 22.31 26.33
08 28-32 24-33 24-33 27-35 23-34 22-30 23-34 26-34 27-33 26.34 25.34
09 26-31 22-34 23-39 23-3 23-31 21-30 23-30 2-29 22-29 21.35 23.32
10 25-30 22-27 19-26 15-28 16-28 18-26 20-29 15-26 14-25 19.29 15.28
11 15-24 10-22 14-25 09-21 11-22 11-26 15-23 10-20 08-20 13.25 8-22
12 13-22 10-20 11-19 09-18 09-19 11-18 09-19 08-17 09-19 03.23 6-19
A simple vista:
A juzgar por la lectura del termómetro, no ha hecho ni mucho más frío ni mucho más calor el año 2010 que de costumbre si lo comparamos con los últimos 11 años.
Promedio de lluvia caída en la Vega Baja durante los dos últimos años:
2009: Marzo: 12 litros por metro cuadrado /// Abril: 6 litros /// Septiembre: 210 litros /// Octubre: 58 litros /// Noviembre: 8 litros /// Diciembre: 152 litros /// Total: 452 litros por metro cuadrado y seis meses sin llover.
2010: Enero: 90 litros por metro cuadrado /// Febrero: 16 /// Marzo: 71 /// Abril: 50 /// Mayo: 35 /// Junio: 79 /// Agosto: 26 /// Octubre: 28 /// Noviembre: 80 /// Diciembre: 18 // Total: 503 litros por metro cuadrado y dos meses sin llover.
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