may 092013
 

Quisiera denunciar un lamentable hecho acaecido en la tarde del día 7 de mayo, y que me indigna tan sólo al recordarlo.
Hace varios días observé (como muchas otras personas) cómo un gatito de raza siamesa (con toda la pinta de gato casero, quizá perdido o abandonado), maullaba desesperadamente atrapado en el interior de una profunda cavidad que pertenece a la ermita situada en el Parque de las Naciones, que da a la calle César Cánovas Girada. Yo llevo cuatro días viendo al animal atrapado, pero otras personas me han dicho que lleva varios días allí, sin poder salir y sin agua y comida.
Ayer (día 6), hablé con un empleado de dicho parque (concretamente con el del turno tarde/noche), explicándole el problema para que hicieran algo para rescatar al animal. Me dijo que ellos no tenían la llave de la ermita, que al día siguiente la pedirían al Ayuntamiento, y me prometió que bajarían con una escalera o una cuerda y lo sacarían. Hoy (día 7) por la tarde, me he acercado a ver si efectivamente se había liberado al animal, y nada, ahí sigue el pobre maullando mirando hacia arriba. Después de lanzarle algo de comida, me dirigí a la caseta del empleado del parque. Le dije que el gato aún seguía allí, que había faltado a su palabra, y que si no pensaban hacer nada al respecto.
Y AQUÍ VIENE LO MÁS INDIGNANTE. El empleado municipal, repanchingado en su butaca, me dijo en tono burlón «que no lo había visto», a lo que repliqué indicándole que eso forma parte de su trabajo y que comprobara que el felino seguía allí… cuando de pronto, con la cara enrojecida y preso de ira, se dirige hacia mí en tono chulesco y amenazante diciendo «que quién era yo para criticar su trabajo», ordenándome que saliera inmediatamente de la caseta. Yo seguía recriminando su actitud pasiva, cuando me agarró fuerte el brazo y me arrastró hasta la puerta. A continuación me sacó a empujones al exterior, al más puro estilo «matón de discoteca».
Es lamentable e indignante que un ciudadana (no ya por ser mujer) sea tratada de una manera tan vil por un sujeto (empleado municipal), con tales maneras, que come gracias, entre otros, a mis impuestos.
Y mientras tanto, el pobre animal continúa cautivo.

María Asenjo

may 092013
 

Es una verdadera vergüenza lo que está pasando en este país desnortado y sin rumbo político, dirigido por un capitán que debió de obtener su titulo en una tómbola.
A la suma y suma de desconciertos e irregularidades que se están produciendo, otra no menos grave que las demás, pero que a mi juicio hace que los ciudadanos estemos cada día más y más alejados de los políticos y de la política en particular: Hace escasos días que vienen saliendo en la prensa los sueldos que cobraban los políticos del PP, por dos vías distintas, una de ellas lo que cobraban por ser diputados y otra el sueldo que cobraban por ser dirigentes del PP. Son de verdadera vergüenza los sueldos que se les asignaban a estos políticos. También los cobraban los presidentes de las distintas autonomías gobernadas por el PP. Ahora, lo más curioso de esta situación es que nadie del PP niega tales irregularidades, únicamente sus portavoces definen esta situación con diversos eufemismos, alegando que no fueron sobresueldos. Efectivamente no lo eran, o no lo son, porque sobresueldo es la retribución que se añade a un sueldo fijo. Realmente, lo que cobraban eran dobles o triples sueldos. Como esto, también estaba ocurriendo en fechas muy próximas con la señora De Cospedal, que ha estado ganando hasta 240.000 euros al año por cobrar de varios sitios a la vez como presidenta de Comunidad, senadora y secretaria general de su partido.
Es una verdadera vergüenza política que, estando este país con 6.200.000 parados, y Europa y FMI diciéndonos que necesitamos más y más recortes, las clases dirigentes políticas no se aprieten el cinturón y tengan la dignidad ya de legislar en contra de sus beneficios. No puede ni debe haber ni un solo político que cobre dobles o triples sueldos, como es el caso también de todos aquellos políticos que ocupan cargos políticos en distintas administraciones, ya sean locales, provinciales, autonómicas o nacionales. Hay que llegar a la máxima transparencia, «un político, un solo sueldo», y no se empleen eufemismos como cobrar como asistencias y otras zarandajas para al final percibir emolumentos por varios conceptos. Un político no es «Superman», para poder atender en varios sitios a la vez.
Eliminación de aquellos organismos públicos que, a la fecha de hoy, ya no se necesitan y pueden ser absorbidos por otros organismos, como es el caso de las Diputaciones Provinciales. Su supresión supondría un ahorro para el Estado de varios miles de millones de euros, y además se podían vender o alquilar esos palacios maravillosos que están en cada provincia, siendo la sede de las Diputaciones. Como diría la inefable Esperanza Aguirre, basta ya de mamandurrias.

Joaquín Garrido Mena

abr 252013
 

El presidente del Gobierno español, sr. Rajoy, parece creer que la corrupción desaparecerá de nuestro país con la aplicación y ayuda de las nuevas leyes. ¡Qué más quisiéramos nosotros! La realidad parece ser otra muy diferente, porque cada día aparecen nuevos casos de corrupción o fraude en las esferas políticas, económicas y financieras, como ocurriría antes y después de nuestras Repúblicas, y, sin ir mucho más lejos, en los tiempos de Felipe III, casos como los de Pedro Franqueza, Rodrigo Calderón y el Duque de Lerma.
Antes y después de las Repúblicas, según los periódicos de la época, casos como Joaquín del Moral en octubre de 1931; los cincuenta y ocho coches oficiales que usaban los republicanos, que decían costaban unos 11.295.000 de pesetas para mantenerlos, y parece que consumían unos 3.000 litros de gasolina diariamente; el escándalo del estraperlo y el asunto Novelda, que, al parecer, supusieron la caída del Partido Republicano Radical en 1935; el caso Comisión de Compras de París y la Campsa-Gentibus; el episodio del tesoro del yate Vita, y podríamos citar muchos más, pero lo dejamos ahí para evitar aburrir al lector.
Durante los ochenta, el caso del aceite de colza, venta de aceite adulterado que envenenó a más de 60.000 personas y donde murieron unas setecientas (700). El caso Fidecaya, donde el propietario fue procesado por estafa, y Fidecaya fue comprada por Rumasa, y así infinidad de casos de corrupción y fraude después de éstos, tales como miles de empresas cometiendo infracciones comerciales; empresas ficticias creadas para intentar conseguir dinero de cualquier manera, crear dinero falso, fuga de capitales por irresponsables, dinero negro sumergido, empresas sumergidas usando, al parecer, desempleados, etc.
Ahora, los casos Gürtel (con el sr. Correa, ahora en la cárcel, y otros), Ere (fraude en Andalucía), Noos (con Iñaki y otros), Luis Bárcenas, Puyol, etc., acaparan la atención de casi todos los españoles, porque sinceramente no creen lo que está ocurriendo en nuestro país, porque los culpables, armados con la fuerza del poder e influencias y un egoísmo desenfrenado, están enterrando y desacraditando a España.
¿Qué está planeando el Gobierno Español para eliminar esa corrupción y fraude económico/político social/financiero? Según el presidente del Gobierno, se están adoptando las medidas necesarias para conseguir un buen resultado. Vale, pero tendrá que ser aplicando las leyes exisitentes por igual, sin discriminación, donde el poder e influencias no existan, donde los jueces puedan actuar libre y justamente. Se dice que sería conveniente crear una comisión para el control de las entradas y salidas económicas/financieras de cada autonomía…, pero eso sería otro gasto adicional que no podríamos pagar, tal como están las cosas, especialmente cuando ya existen departamentos dedicados a ello, tales como el Tribunal de Cuentas.

José Antonio Rivero Santana

abr 252013
 

Vea aquí la vista que tenemos, mis vecinos y yo desde los dormitorios en Calle Noruega, 16. Es la tercera vez que me quejo por este asunto. La primera vez fue una carta con fotos al alcalde, la Guardia Civil y la Policía Local hace tres meses; sin respuesta. La segunda vez mandé una carta con fotos al Prop, hace un mes; sin respuesta. La basura se encuentra en el solar que da a la calle Oslo, calle Helsinki y calle Noruega. Vecinos de la calle Oslo la han echado. La puerta del solar está en la calle Helsinki, con otra entrada para coche en la esquina de la calle Noruega con calle Helsinki. Hay un muro alrededor del solar que impide poder limpiar la basura.
Por favor, ayúdenos. No ando bien, pero podría pagar un poco para que desaparezca este asco.

Muy atentamente,
Eivor, Galiana y Rosen

abr 252013
 

Es usted la jueza que tuve que sufrir en el juicio de faltas que yo mismo, como denunciante, había preconizado contra el señor JSV, en la población de Torrevieja, el día jueves 28-03-3013. Sí, yo había denunciado el hecho de que a este señor, desde una terraza frente a la mía y tal vez harto de que su mujer no parara de mirarme, no le gustara el hecho de que yo tomara el sol, con mi tanga, en mi propia terraza. Para ello, el hombre se había dado a la labor de lanzarme todo tipo de improperios, primero, y amenazas, después. Tenía yo dos opciones a corto plazo, pues o bien me decantaba por subir a su apartamento y pedirle responsabilidades por su actitud, lo cual muy probablemente hubiera acabado en una de las muchas peleas que, en la mayoría de los casos, deriva de la actual enajenación que esta sociedad produce en sus ciudadanos, o tal vez diría mejor súbditos, o bien, para evitar y prevenir un problema mayor, poner mi fe en la ley y en sus representantes. Opté por la segunda y denuncie al sujeto en el cuartel de la Guardia Civil.
Ese día, yo tenía mi vista oral a las 10:30 horas de la mañana y finalmente entrábamos en sala 80 minutos después, exactamente a las 11:50 horas. Todo ello no porque los juicios se hubieran dilatado en exceso, sino porque usted, su señoría, no había tenido a bien comenzarlos a las 10 horas de la mañana, como estaba anunciado el primero, sino a las 10:50 horas, momento en que su secretaria o escribiente llamó a los litigantes del primer juicio. Su tiempo, señora jueza, podrá ser muy valioso, pero le puedo asegurar que no lo es menos el de tantos damnificados por su tardanza en comenzar su propia labor profesional, tiempo cuantificable en trabajo perdido si de lo laboral hablamos, con todo lo que ello puede significar para un trabajador y una sociedad que pretende prosperar; tiempo cuantificable en ocio, si se vacaciona, con todo lo que ese ocio puede valer para quien no lo desperdicia delante de un televisor o hasta para quien así lo hace. Inició pues, la vista, 80 minutos después, introduciendo el juicio y los litigantes, como debe ser su guión profesional y llamándome a mi primero como denunciante para declarar delante del micrófono, de pie frente a usted, su señoría. Ya entonces por sus gestos, podía ir atisbando lo que usted, con su actitud, posteriormente, demostró. Lo acontecido no era largo de relatar y quería introducir el por qué, como educador que soy, había decidido catalizar legalmente este litigio. Pretendía aducir que mi intención era parar los pies a «perdonavidas», a irrespetuosos e intolerantes que creen vivir 40 años atrás donde existía una ley de «escándalo público» que les permitía esconder todo su morbo y sus frustraciones enmascaradas en una ley que marginaba lo natural. Trataba yo de referirme a nuestra Constitución del 78, que en diversos artículos protege el derecho a la imagen, nuestro nuevo Código Penal, que desde 1995 mandaba leyes como la de «escándalo público» al estercolero de la historia. Usted, señora, no me dejó seguir. ¿Es que quizás estaba poniendo en duda los cimientos nacionalcatolicistas en que, teniendo en cuenta su edad, usted pudo ser educada? Y si es así, señora, usted debería estar al corriente de la actual legislación. Usted más que nadie, pues ocupa un lugar en la sociedad, desempeña un papel profesional que le obliga a estar muy por encima de los prejuicios aprehendidos que usted pudiera tener, le obligan a hacer cumplir la ley. Eso sí, con el debido respeto a cada ser humano. Usted, cuando yo pretendía ceñirme a la ley, me mandó a terminar y a callar con un estilo inapropiado a la categoría que ha de tener un cargo como el suyo. Usted me amenazó con echarme de la sala, primero, y con llamar a la Guardia Civil, después. El concepto que nomina a tal semántica tiene su lugar en el Diccionario de la Real Academia Española. Habiéndome reprimido hasta donde a usted le había parecido, hizo avanzar hacia el micrófono al denunciado. Éste, obviamente, con lo ya presenciado, ya se sentía vencedor. El denunciado, que ya no utilizaba más la táctica del bravucón «perdonavidas» de aquel día desde su terraza, se aferraba ahora a la aviesa actitud de una falsa humildad, con explicaciones como que él no había estudiado pero pretendía tener más educación. Aquel competidor en bebidas alcohólicas que desde su terraza se mostraba, se había convertido en el más dócil y sumiso de los corderitos, o sea, justo lo que a usted, señora, le gusta tener delante.

Acabó el turno del, aquel día, dócil ciudadano, añadiendo cualquier tipo de falacia a su declaración, y le llegó el turno a mi testigo, mi hijo de 23 años, que afuera de la sala esperaba a que se le escuchara, pues él había estado presente aquella mañana en nuestra terraza. Curiosa -y utilizo un eufemismo aquí- la manera en que usted comenzó a interpelarlo: «sabes que tienes que decir la verdad». Sí, señora, mi hijo, mis hijos, siempre dicen la verdad, pues así fueron educados, no importando para nada desde qué tribuna publicar dicha verdad. Qué lástima que usted no lo inquiriera de tal manera a la parte denunciada, pues quizás así habría menguado de alguna manera tanta falacia vertida, no en el fondo de la acusación, pues él reconoció sus amenazas, sino en el por qué las había vertido. Así, inventó que yo me paseaba desnudo por la terraza, cuestión ésta que jamás hice.
Abandonando absolutamente el motivo de la denuncia que allí nos había llevado, como eran las amenazas de este «señor» contra mi persona, poniendo en solfa el motivo de la denuncia, ahora parecía ser yo el denunciado, como si yo fuera al que se estuviera juzgando con delitos tipificados como «exhibicionismo obsceno» y/o «provocación sexual». Llegó usted a presionar a mi hijo de tal manera y con preguntas tales como «¿pero nunca, nunca has visto a tu padre desnudo en casa?», que usted misma, señora, llegó a parecer torda. ¿Quién no ha visto a su madre, padre, hijos, desnudos en su casa, al menos alguna vez? Señora, convirtió usted un juicio que en el mejor de los casos podría haberse cerrado con un apretón de manos entre todos y la firme promesa del denunciado de que nunca volvería a producir tal altercado, en una caza de brujas contra mí, un padre que ha formado a sus hijos con enorme éxito, pues por ejemplo al que usted interpelaba a punto está de terminar con éxito la carrera de Medicina, en la autenticidad de lo natural, en un concepto del pudor como efecto de una causa como es la sociedad primitiva, dictatorial, en la que usted fue, diría, formada. Verá, señora, aunque no lo hago, la ley española en su versión Constitución y en la del Código Penal actual, no me impediría estar todo el día desnudo en mi casa si así lo deseara. Usted sabe muy bien que es así. Entonces, ¿por qué tanta presión sobre mi hijo para que le dijera si alguna vez me había visto desnudo en nuestra casa? Caramba, señora, ¿es que acaso usted deseaba saber cuándo, para así pasarse por nuestra casa en tal momento para verme? ¿Por qué cambiar el juicio por otro sin que hubiera denuncia para otro? ¿por qué cambiar al acusado por acusador y al acusador por acusado? Se lo explico yo: usted debiera regirse por la ley, pero no lo hizo ese día. Se rigió por sus prejuicios y su aprehendizaje, no aprendizaje, de su niñez y juventud y eso usted también lo sabe, tiene un nombre en derecho y es un delito muy grave para ser practicado por un juez.
Para acabar con el juicio, usted nos dijo que había que firmar el acta. Con la inocencia propia de la falta de experiencia en estas lides, me dispuse a avanzar hacia donde el acta estaba para firmarlo y usted, gritando como si algo grave le sucediera, volvió a pretender avasallarme diciendo que no avanzara, que ya me lo llevaría la secretaria. Cuando así lo hizo la escribiente, y una vez hubo firmado el denunciado y mi hijo como testigo, me dispuse a leer lo que iba a firmar, urgiéndome usted de nuevo, pues parecía querer recuperar el tiempo que nos había hecho perder a todos con su tardanza. Cuando leí el acta, observé que no se había incluido la amenaza del denunciado, la misma que el propio denunciado había reconocido. Cuando se lo hice ver me contestó que no firmara si no quería, pero que me fuera. Me dispuse a acotar aclaración que dejara claro que faltaba la amenaza del denunciado para así firmarlo y usted me amenazó diciéndome que iba a llamar a la Guardia Civil. No sólo pretendió cercenar el derecho básico de un ser humano, como es el leer lo que va a firmar; no sólo no incluyó en dicha acta la razón fundamental del juicio, como claramente quedó expresado en la denuncia a la Guardia Civil, sino que, además, cuando yo se lo hice ver, me amenazó usted misma con sacarme con la Guardia Civil. ¡Qué vergüenza ajena por usted, señora Isabel Flor Lorente! Sí, señora, nadie la puso en duda, nada que no sea su propia inseguridad. Sí le diré que ese salón, al igual que su propio sueldo, lo mantenemos todos los españoles con los impuestos. No debe usted considerarse entonces como el centro del universo, más allá del bien y del mal, usted no tiene derecho alguno a despreciar a quien no concuerda con sus postulados. Usted es simplemente una servidora pública que recibe sus emolumentos de un estado que se nutre de un pueblo al cual le debe usted, de entrada, respeto. Para terminar, le explicaré, señora, que mi intención hubiera sido poder decirle todo esto, mirándonos a los ojos, como deben hablar dos personas civilizadas, respetuosas, tolerantes y, sobre todo, dignas. Desafortunadamente, usted no me habría dejado siquiera empezar. Si por querer repasar lo que usted quería hacerme firmar sin siquiera leer, usted me amenazaba con llamar a la Guardia Civil…; si por usted fuera y ambos hubiéramos vivido en la edad media, usted me habría condenado a ser quemado en la hoguera. Es triste que esté usted acostumbrada a tratar a la gente como lúmpenes y esta sociedad se lo permita, pero, disculpe, conmigo se equivocó, pues uno lucha por transformar de raíz este sistema que hace creer a gente como usted como si fueran dioses del Olimpo. Para terminar, le explicaré que he estado refiriéndome a usted a lo largo de esta carta como señora, no ya porque su comportamiento en este juicio se ajustara al significado dado a dicho concepto, sino porque como caballero que soy, fui enseñado en el no faltar jamás al respeto a una mujer, que no a una dama en este caso, aunque sobraron razones para hacerlo.

Alfonso Basadre Díez

abr 112013
 

La Constitución Española prohíbe la usura.
En base a esta prohibición, la Ley Hipotecaria contiene cláusulas que son usura, o sea que son ilegales, en cambio se aplican con todo rigor cuando un ciudadano contrae una hipoteca en cualquier entidad bancaria o financiera.
Entre otras, cabe mencionar como cláusulas de usura las que de un modo generalizado dicen: Responderá con sus bienes presentes y futuros, intereses según Euribor, cobrar intereses de los intereses, la entidad se reserva el derecho a reclamar la totalidad de la deuda si deja de paga una sola cuota.
Estas cláusulas convierten la escritura de hipoteca en una escritura leonina, y si tenemos en cuenta lo que dice la Constitución, son ilegales.
¿Por qué al realizar una hipoteca previamente no se realiza un cuadro de amortizaciones, como parte integrante de la misma, donde sólo existiría una pequeña diferencia por el interés fluctuante?
Otra cuestión no menos importante es la tasación que se ha llevado a cabo para cualquier finca, realizadas en muchas ocasiones por personas no aptas para este menester, pero que a las entidades financieras no les importaba, daban dinero a diestro y siniestro. ¿De qué les iba a servir, ya que la mayor parte de los hipotecados eran insolventes?
¿Es que no calculaban lo que ocurriría con el tiempo?
Por otro lado, la banca dejó de aplicar con rigor lo que en otros tiempos exigía, que era que el solicitante hubiera entregado al promotor como mínimo el 30% aproximadamente sobre el valor de la vivienda.
El resultado de la situación actual creada por la usura de la banca y la irresponsabilidad manifiesta del adquirente, pues sabía bien que si le faltaba el trabajo no podría cumplir con el compromiso adquirido.
Ante tal situación, creo que el Gobierno anterior o el actual deberían modificar la Ley Hipotecaria con el fin de buscar fórmulas sin usura y adaptarlas de un modo equilibrado y justo para las entidades financieras y para la ciudadanía, y evitar los desahucios, que no cabe duda que se ajustan a la Ley pero son a la vez injustos.
Dicha modificación de la Ley Hipotecaria debe realizarse de inmediato, pues no cabe terminar una cosa para empezar otra como viene siendo actualmente.
Que nadie piense que con esta declaración me pongo al lado de Ada Colau, pues esa pandilla son mercenarios contratados por la izquierda bolchevique, que igual actúan en España, Francia o en cualquier lugar.
No es difícil saber quién les ha contratado aquí en España.

José Martínez Camallonga

mar 222013
 

Mientras que en el olvidado tercer mundo siguen muriendo millones de seres humanos
de hambre, enfermedades, sed, mujeres, ancianos, niños esqueléticos, con sólo la piel sobre los huesos comidos de moscas, con los ojos sobresaliendo de las cuencas, moribundos, también en el primer mundo, los miserables buitres de los poderes mundiales de la riqueza más abyecta obscena y ruin hunden en la miseria a las clases medias y bajas con la destrucción del tejido social del estado, en todas sus vertientes de los derechos humanos. Trabajo, salud, educación, dignidad… Como creyente que soy de ese ser superior llamado Jesús, que es el que tiene la llave del enigma de la vida, pregunto: ¿Qué están haciendo los representantes de la fe, que de Dios han hecho negocio? Nada.
El tsunami que se abatió sobre los católicos y las fuerzas del poder de todo el orbe terráqueo los hizo temblar, cuando el Papa Benedicto XVI anunció por sorpresa su renuncia al pontificado. Esta renuncia del representante de la «multinacional» del «negocio más antiguo, sólido, próspero y eficiente», basado en la doctrina más revolucionaria y justa de un hombre llamado Jesús, es una demostración de las miserias y vicios de todo orden que se dan en la «Santa Sede». Podredumbre, degeneración, ambiciones y riqueza vergonzosa.
La dimisión del Papa tras el escándalo del mayordomo y el VATILEAKS, con las filtraciones de los documentos privados de éste, en los que escribía sobre la corrupción, las intrigas, la pederastia y la ambición dentro y fuera del Vaticano, es la muestra de lo que se gesta en ese centro del poder eclesiástico, y eso es sólo la punta del iceberg. Desde que el apóstol San Pedro predicó la doctrina evangélica de Jesús, los que le sucedieron sin escrúpulos, interés ni creencia en ella, se la pasaron por el «forro». Manipulándola y desvirtuándola, haciéndola a medida de sus ambiciones y vicios inconfesables. Y adorando al vellocino de la riqueza y el poder, se asentaron en un trono de oro, y montaron el gran negocio de la fe. Como muestra de esa «edificante» conducta, está toda la saga. El papado de los Borgia, el horror de la «santa» inquisición, la guerra de las cruzadas…
En verdad que no toda la iglesia fundada por San Pedro es degenerada y corrupta. La verdadera iglesia está en los extrarradios de las grandes ciudades y en el tercer mundo, impartiendo el evangelio con hechos más que con palabras. La iglesia de la teología de la liberación que el Vaticano y su curia silencian y apartan es la de los verdaderos creyentes y predicadores de la doctrina cristiana y sus obras, como la madre Teresa de Calcuta, Vicente Ferrer, el obispo de El Salvador, monseñor Romero, que lo asesinaron mientras decía misa, y tantos otros sacerdotes, seglares y ONGs que asisten a ese mundo desposeído de todo lo más elemental para sobrevivir. Pero, ¿qué les importa a estos representantes del negocio de la fe que viven sumidos en la ambición, la riqueza, el poder y se olvidaron de los principales mandamientos de la ley de Dios?
(No podéis servir a Dios y a las riquezas; ni plata, ni oro, ni dinero en los bolsillos; no amontonar tesoros para vosotros en la Tierra; no matarás; no hurtarás; ama a tu prójimo como a ti mismo; no cometerás actos impuros; y es más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de los cielos…). El Vaticano ha introducido siete pecados mortales. Entre ellos, la riqueza. ¡Qué ironía! Me pregunto si todos los millones de fervorosos fieles que siguen a los Papas han leído, entendido bien y creído la doctrina de Jesús y sus mandamientos. Lo dudo. Jesús no está representado, por los Papas de la iglesia católica romana. Y dijo Jesús, entrando en el templo furioso: «Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho una cueva de ladrones».

Josefina García

mar 222013
 

¿Por qué estamos donde estamos? La Constitucion de 1978, casi impecable documento, en ocasiones malinterpretada por algunos, posiblemente necesitaría una nueva mirada y estudio, debido a las nuevas ideas, pensamientos y nuevas infraestructuras de los tiempos modernos donde nos movemos.
La Monarquía, admirada y favorita en nuestro país, está pidiendo a gritos nuevas actitudes, aptitudes y correciones.
Los partidos políticos principales, atados de manos y pies por sus propias demandas de sostenimiento politico/económico/financiero, y casi comandados por responsabilidades europeas, creemos deberían cambiar su estrategia, tendencia política, realizar cambios muy necesarios en su partido, así como trabajar y colaborar con el resto de los partidos políticos, eliminando cualquier «vendetta» personal entre los gobernantes.
Muchos profesionales e intelectuales, así como nuevos grupos y asociaciones en nuestro país, están pidiendo paso para mejorar España, pero se tiene la impresión de que alguien o algunos les están cerrando el paso. ¿Qué deben hacer? ¿Manifestarse legalmente? ¿Escribir en los periódicos acerca de sus frustraciones? Pero lo que no puede hacerse en lo que creemos es una democracia es cerrarle el paso a quienes creemos son capaces e inteligentes para realizar una gran labor. La libertad de expresión y movimiento, el respeto a los derechos humanos, el derecho a una casa o cobijo, agua y electricidad, son derechos humanos sin paliativos.
La regularización de cientos de miles de casas ilegales en nuestro país es otro tema serio al que el Gobierno tiene que dar una solución, pues de solucionarlo podría el Gobierno tener unos buenos ingresos de IBI, recogidas de basuras, etc. Una amnistía sería una solución rápida y bienvenida, por ejemplo. Es sólo una sugerencia.
El egoísmo y la carencia de disciplina económica y financiera de la mayoría de los bancos son claros, por lo que habrá que vigilarlos muy de cerca.
Los sindicatos y las autonomías, los Ayuntamientos y las Diputaciones, al parecer con exceso de empleados y responsabilidades, parecen funcionar a trancas y barrancas sin orientación in liquidez. Un estudio entre el Gobierno y estas entidades sería necesario para el mejor funcionamientos de las mismas.
¿Adónde vamos? ¿Cuál es la solución?
No encontraremos ninguna solución política, económica o financiera sin total transparencia, integridad, justicia, seriedad y respeto en nuestras actividades.
No podremos gastar más de lo que tenemos o poseemos. No podremos pagar hipotecas con hipotecas. No podremos recibir lo que sabemos no podremos devolver.
En mi opinión, habrá que crear una comision independiente apolítica, formada por profesionales con integridad y dignidad, que intenten controlar la corrupción y el fraude en España.
¿Por qué hay que pagar bonos o grandes salarios a los jefes de los bancos u otras entidades? Esos bonos deberían ser pagados a los clientes, que son los que mantienen a los bancos o entidades abiertas. Y pienso que en los comités de esos bancos/entidades, los clientes deberían estar representados, y con voz y voto, para evitar todo tipo de injusticias contra los clientes.
Habrá que apoyar a los trabajadores autónomos o los que están intentando ser autónomos, bien reduciéndoles los impuestos o bien ofreciéndoles préstamos a los cuales puedan enfrentarse.

José Antonio Rivero Santana

mar 222013
 

Muchas preguntas se les suelen dar en el Parlamento o Congreso, como quiera que se le llame, y pocas respuestas claras en beneficio hacia la sociedad, más bien se contraatacan unos a otros argumentando que el dinero y las cuentas malversadas son culpa del Gobierno posterior o viceversa, dejando en quiebra el balance de las cuentas públicas. Es decir, partidos políticos se echan la culpa unos a otros en la mala administración y poco reconocimiento en el bien nacional. Pero ninguno declara la verdad. El político vino al mundo como cualquier otro hombre, no vino con rango de rey, ni tampoco, para mandar o pretender gobernar una nación, esa dirección se la da el pueblo y según prometa. Más bien vino a la vida en llevar una convicción altruista con la sociedad de su entorno y más allá, de servir, no ser servido, de honradez en el cumplimiento de sus deberes.
A veces los políticos gobiernan según los acontecimientos y circunstancias en políticas exteriores, otros en favoritismo hacia otros países, bien sea por diferencias políticas, o por favores o por intercambios bilaterales, en lo cual, aportan ingresos al país. Pero hablemos de política. ¿Qué es la política? ¿Por qué las personas eligen este camino?
Política es una de prácticas, hechas, institucionales y determinaciones del gobierno en turno de un Estado o de una sociedad. La actuación política se presenta en un comportamiento prudente y hábil en sus estrategias. Pero a veces se comporta agresivamente para conseguir un determinado fin, para llevar a cabo sus propósitos. Como es el caso de los gobiernos totalitarios. Actuar con política muestra por esta causa que el político es persona que se muestra fría y reservada, muestra habilidad y prudencia incluso en el engaño o en el manejo de los asuntos, miente o como mejor le venga, y a veces la prudencia la deja a un lado y emplea el agravatismo hacia la sociedad.
La política se asimila a un juego de naipes en el que lleva la baraja siempre sale ganando y el que apuesta pocas veces gana.
También se hace un poco de sonar ante la opinión general internacional, aportan algunos millones a los países que han sufrido algún desastre natural como ayuda humanitaria. ¡Claro! Según ellos, pero dentro del escenario político. Aunque las buenas obras siempre son buenas, también se hablan los que aplican, sus exportaciones o infraestructuras a estos países desventurados, sea como fuere, nadie hace algo por nada y menos en la política.

Gabriel Martín Iniesta