may 232013
 
 23 mayo, 2013  Editorial Sin comentarios »

Con esta edición llegamos al número 500 de El Periódico de Torrevieja. Son muchas páginas, muchas noticias, muchos desvelos y personas las que han pasado en este tiempo. Otras continuamos y los que vienen traen nuevas energías, para reforzar e impulsar una misión que es complicada a veces y gratificante siempre. El Periódico abrió un lugar donde poder opinar y dar a conocer otras opciones a los torrevejenses que así lo desean. Lo venimos cumpliendo desde el principio, estos casi dieciséis años. Sin temer a los problemas que nos ha creado a veces. Porque hay cosas que no se querían difundir, o se querían decir de otra manera. No hemos sido complacientes con quien quiso coartar la libertad, aunque se nos castigara. Tampoco nos preocupó demasiado. A quienes les importaba fueron en esa dirección. Como tiene que ser en democracia, cada cual está en el sitio que prefiere. El permanecer o ser bien recibidos en algunos lugares es para aquellos a quienes les gusta. Figurar o aparentar nunca ha sido la pretensión de este medio. Por eso es libre e independiente.
Es muy satisfactorio cumplir tantos números. Sobre todo en una época como la que atravesamos, en la que vemos desaparecer tantas empresas que han sido pilares importantes en todos estos años. Solamente el seguir adelante, en los tiempos que corren, ya es importante y por ello queremos agradecer el apoyo a todos los que colaboran cada día y nos ayudan a continuar existiendo. Sobre todo a los anunciantes, que sin ellos no sería posible. A los seguidores que nos animan a no desfallecer en los duros momentos de desaliento y a cuantos tienen a bien enviar sus opiniones, fotos y felicitaciones, haciendo de ésta una publicación viva y plural, al servicio de Torrevieja y los torrevejenses. Por muchos años más.

may 092013
 
 9 mayo, 2013  Editorial Sin comentarios »

Estamos en mayo, días de Feria de sevillanas. Sin comentario los temas de sentencias judiciales embargando la subvención municipal, por impago del alquiler del local de la asociación. Ni esa página web en la que se lee que está cerrada por impago. No, eso ahora no toca, como dicen los políticos cuando no quieren hablar de un tema. Tampoco hablaremos de todo lo que alberga la Policía Local, aunque todos comentan los problemas que arrastran de la época anterior. En el último pleno, los más valientes y atrevidos lo dijeron públicamente y pidieron ayuda al alcalde, como responsable último del cuerpo. La respuesta ha sido una demanda interpuesta por su concejal, para ver quién ha roto un aparato, al que parece ser que le cayó algún líquido. Se trata de transmitir que hay que guardar silencio. Pensar que si no se habla de algo, no existe el problema. Igual que en Valencia, cuando le preguntan a Cotino por el accidente del Metro, en que murieron cuarenta y tres personas y no quiere responder. Tampoco el presidente del Gobierno quiere ni pronunciar el nombre de Bárcenas, que ha sido su tesorero durante tantos años. Pero ha destapado todo lo de la financiación y se ha vuelto innombrable. Por eso muchos continúan guardando silencio. Que aquí no pasa nada, vamos a bailar sevillanas. Lo que sucede es que ya mucha gente está pasando necesidades, de las más elementales, y se empiezan a cansar. Por eso se manifiestan, hacen los escraches y… claro, molestan. Pero hay que entender también a los que no tienen ánimos para bailar, aunque sea para no pensar. Porque si luego necesitan medicinas tienen que volver a pagar y si hay que ir al hospital ya eliminan hasta la merienda a los enfermos -de momento- y mejor no seguir, que estamos en Feria y hay que animarse y bailar.

abr 262013
 
 26 abril, 2013  Editorial Sin comentarios »

Escuchando cantar a los niños y jóvenes que participan en certámenes como el Juvenil de Habaneras, recientemente celebrado, se recupera un poco la fe en las personas. Al ver que hay una juventud que merece la pena. Que todavía tiene capacidad de sacrificio, inquietudes artísticas y culturales, tan alejadas de las corruptelas y perversidades que se ven cotidianamente. Como esos magníficos deportistas, que trabajan diariamente y sacrifican momentos de ocio y diversión para conseguir buenas marcas y campeonatos. O todos esos estudiantes que se esfuerzan para sacar buenas notas. Serán esas nuevas generaciones, posiblemente, la esperanza de esta sociedad degradada que nos rodea y nos escandaliza, ofreciéndonos su cara más oscura e indeseable. Esta sociedad en la que vemos cómo triunfan la hipocresía, la mentira y la bajeza moral, disfrazadas con sonrisas y falsedad. Donde para muchos es más importante ser de Dios que ser decente, quizá por la tranquilidad de creer que así pueden hacer todo lo peor, en la seguridad de que con ir a confesar quedarán absueltos, sin importarles un bledo lo que pueda suceder a las víctimas que dejan por el camino, atropellados por sus fechorías. No se valora el trabajo, ni la valía, ni la profesionalidad, sino la astucia y la mezquindad. Lo peor es cuando no escandalizan mucho las estafas y mentiras, sino el que se sepan y se llega a castigar más a quien las da a conocer que a los que las cometen. Así no es extraño que las encuestas del extranjero nos cataloguen como país corrupto.
Por eso, escuchando a los coralistas y viendo la emoción sincera de los ganadores, se siente la inmensa satisfacción de ver que aún existen personas buenas, jóvenes con ganas de competir limpiamente, de sacrificarse por conseguir algo digno que les apasiona, sin tener que rebajarse y hacer cosas que no debieran para alcanzar aquello que les motiva y hace bien.

abr 112013
 
 11 abril, 2013  Editorial Sin comentarios »

Aquellos valores que siempre nos inculcaron nuestros mayores están siendo arrasados uno a uno. El esfuerzo, el estudio y el trabajo constante ya no son el camino para labrarse un buen futuro. Hace tiempo que se está transmitiendo a las nuevas generaciones que es mucho más rentable participar en un escándalo o meterse en la cama con un famoso para encumbrarse y ganar mucho más que con cualquier carrera, o profesión, para los que son necesarios años de sacrificio y estudio. Pero es que, además, ahora, los políticos de turno nos están dando una lección magistral de cómo se premia a los golfos y estafadores -que se lo llevan calentito y por la cara- sin ponerles problemas, mientras se castiga severamente a los sencillos ahorradores que, en muchos casos, han pasado toda su vida trabajando y privándose de muchas cosas, para tener una vejez sin problemas económicos, encontrándose casos en los que les dejan sin nada.
Oímos decir que si Europa, que si Chipre, que si tiene que ver o no con el resto, que es el principio, pero, ¿a dónde se pretende llegar? Porque ésa es otra, a quien le surja una enfermedad -algo para lo que siempre se preveía ahorrar- a ver qué va a hacer, con la Seguridad Social cada vez más inoperativa. Llegan a premiar a los facultativos que pidan menos pruebas, algo realmente demencial. Parece que se pretenda dejar morir a los pobres. Aquellos que no cuenten con una buena fortuna -amasada no importa cómo-, pues directamente al cementerio.
Algo que también debería dar qué pensar es: ¿hasta qué punto un defecto de forma puede dejar impune una corrupción demostrada? Porque se está viendo cada caso… ¿Y los que prescriben? Se quedan tan anchos, presumiendo incluso. Pero no pasa nada, si falla todo, al final los indultan.

mar 222013
 
 22 marzo, 2013  Editorial Sin comentarios »

Llega la primavera y con el buen tiempo la temporada alta, algo que se espera con ansia después del crudo invierno. Para Torrevieja llegan días especiales, vamos a disfrutarlos porque ya se sabe que nada es para siempre. Ni las personas, ni el poder, ni nada, por muy fuerte que pueda parecer. Actualmente vemos caer prácticamente todo. Ya no se cree en los políticos con tanta corrupción que está saliendo por todas partes, que afecta hasta al partido que gobierna la nación y la mayoría de autonomías -como la nuestra-, con problemas de financiación y un tesorero que, parece, se llevaba mucho, pero debe de querer algo más. La Casa Real también vive una racha penosa, con problemas que van mucho más allá de los turbios negocios del yerno. El Vaticano nos sorprendió de pronto con la renuncia del Papa, algo impensable para los cristianos. ¿Qué está pasando en el mundo? Ahora surge lo de Chipre, que vuelve a encender las alarmas, cuando ya se habían calmado las voces de la intervención para España. Parece que se castiga a los ahorradores en lugar de a los estafadores. Habrá que mantener al menos la esperanza, que de las crisis se sale fortalecido, porque lo cierto es que todo va cada vez peor.
Mejor nos quedamos por aquí, que está todo controlado. Sólo hay unos móviles pendientes. Aunque también se vio a Policías Locales manifestándose con pancartas, a las puertas del Ayuntamiento y pidiendo la dimisión de su concejal, algo inimaginable hace poco. Se rindió un merecido homenaje a don José Giménez Cañizares y ahora el centro de salud del centro lleva su nombre. Al final son las pequeñas cosas las que merecen la pena.

mar 072013
 
 7 marzo, 2013  Editorial Sin comentarios »

Debido a las reivindicaciones de algunos actores en la entrega de los útimos premios Goya, ha surgido de nuevo la polémica de aquellos que piensan que por el hecho de que una persona haya triunfado, por sus méritos propios, en la profesión que ejerce, no tiene derecho a expresar su disconformidad con las injusticias que observa. Cuando es mucho más relevante que sea así y que lo manifieste, ya que lo cómodo sería quedarse al margen, disfrutando de los privilegios que ha conseguido, por su valía personal y profesional. Es muy de agradecer, y así se lo valora la gran mayoría, que quien no lo necesita, ni saca provecho de ello, se manifieste y apoye las reivindicaciones de los más desfavorecidos. Quizá los mismos que critican, por ejemplo, que Javier Bardem deje su cómoda vida personal -que ha ganado con su esfuerzo- para participar en manifestaciones contra lo que considera injusto, aplaudían cuando Julio Iglesias hacía negocios con los anteriores presidentes de la Comunidad Valenciana, para representar la imagen, a cambio, eso sí, de algunos milloncejos, nunca aclarado en qué cantidad, ni color. Siempre será más a tener en cuenta y valorar a aquel que, teniendo su vida resuelta, intenta ayudar a los desvalidos, poniendo en ello su imagen y esfuerzo, para defender unas ideas que cree justas, que a quienes se aprovechan de ellos, lucrándose. Pero todavía es mucho peor que aquellos que no cuentan con una gran fortuna, ni demasiados medios, apoyen a los que los oprimen, por el simple hecho de no esforzarse en pensar qué es lo mejor para todos, empezando por ellos mismos. Obedecer a ciegas las consignas que nos dictan puede ser peligroso y hasta irresponsable. ¡Es tan bueno pensar y distinguir el bien del mal por uno mismo!

feb 212013
 
 21 febrero, 2013  Editorial Sin comentarios »

Mientras se convocan manifestaciones contra la nueva Ley de Educación, vemos cómo empiezan a desaparecer colegios públicos en la ciudad. Algunos con el triste récord -como el Ciudad de Oviedo- de haber nacido en «barracones» y desaparecer aún en «barracones». Oímos decir a la concejala de Educación que la realidad de Torrevieja hoy no tiene nada que ver con la de hace unos años, y es cierto. Entonces tendremos que admitir también que el censo tampoco es el de hace unos años. Siempre se nos ofrecen cifras que superan las de años anteriores, pero todos sabemos que la realidad actual -como bien dijo la concejala- es muy distinta. Son muchísimas las personas que han abandonado la localidad en estos años de crisis. Unas han vuelto a sus ciudades de origen y otras se han ido a otros tierras, buscando trabajo y un futuro mejor. Sólo hay que salir a las calles, una tarde cualquiera y dar un paseo. Se encuentran casi desiertas y nos producen especial tristeza. El comercio, tan sufrido, habla por sí solo y hasta en los establecimientos de chinos te lo dicen abiertamente: «nada que ver con la gente que había hace 5 ó 6 años en Torrevieja». La imagen más lúgubre es la que nos ofrecen esas calles, estrechas algunas, repletas de edificios nuevos, con la mayoría de pisos vacíos y locales cerrados, muchos con carteles, tanto de inmobiliarias como de los dichosos bancos.
Ahora que vuelve la primavera, esperamos que al menos con el buen tiempo, vuelvan aquellos afortunados que, a pesar de los tiempos que corren, puedan seguir manteniendo su segunda vivienda a la que venir los fines de semana y puentes a tomar el sol radiante de nuestro clima maravilloso, casi lo único que no nos podrán quitar y aún nos queda para disfrutar.

feb 072013
 
 7 febrero, 2013  Editorial Sin comentarios »

Demasiado fuerte el clima de corrupción absoluta instalado en las más altas instancias nacionales. ¿Dónde está la ética? Las manifestaciones se suceden contra tanta desvergüenza, pero parece que les da igual. La gente que no tiene trabajo, ni apenas para comer y ven cómo van recortando los derechos más elementales en sanidad, educación o justicia, por falta de dinero, se rebelan y protestan contra aquellos que se lo han llevado a manos llenas “supuestamente” y se quieren salir por la tangente. Pero lo peor es que no se ven actuaciones contundentes para atajar el gran problema, sino al contrario, intentan tapar y esperar que amaine. Algo que da a entender que ellos están involucrados, en mayor o menor medida. Es cierto que en otras ocasiones hubo brotes de corrupción -parece que esto va implícito en el ser humano- pero los “personajes” eran apartados y se les juzgaba. Ahora no, ahora se les protege hasta el máximo y cuando ya no se puede ocultar, se intentan apartar con cuidado, como para no alterarlos, no sea que hablen. Aún así, sabiendo ellos el poder que guardan, se están rebelando -conforme pierden privilegios- y empiezan a soltar “lastre” poco a poco, por entregas. Lo que tratan de ocultar va manchando a todos, dando la sensación de que la corrupción está tan generalizada que todos forman parte de ella. Mientras tanto, tratan de esquivar y silenciar a los medios de comunicación, con amenazas de querellas -ahí no pueden comprarlos, como en las pequeñas ciudades-, pero ya no sirve de mucho, porque todo ha trascencido a los grandes medios internacionales, que están escandalizados, haciéndose eco de la triste imagen que España y sus autoridades están ofreciendo al mundo.

ene 242013
 
 24 enero, 2013  Editorial Sin comentarios »

Estamos ya en Carnaval, presentadas las nuevas reinas, con sus preciosos trajes de fantasía. Todo a punto para los próximos desfiles, que a buen seguro serán espectaculares, ya que cuentan con la extraordinaria colaboración de toda esa familia del Carnaval de Torrevieja, que asume tanto trabajo callado y desinteresado, para que esta fiesta resplandezca y consiga la Declaración de Interés Turístico Provincial y mucho más. No obstante, este año se le está quitando mucho contenido, ya que el Carnaval es, ante todo, crítica: graciosa, simpática y constructiva si se quiere, pero sin un poco de crítica el Carnaval es sólo una fiesta de disfraces, con color y vistosidad, pero sosa. Si no están las murgas (que se han terminado agotando, ya que en años anteriores se fue cerrando mucho) ni el pregón, ¿qué queda? Los desfiles y bailes, donde no se pueda decir nada. Malos tiempos para la libertad de expresión, cuando el único atisbo de crítica que se realiza en la apertura del Carnaval es para la prensa, eso ya se califica solo.
Sin duda hay mucho para hablar actualmente, con toda la situación económica, política y social como está y la corrupción a la orden del día, en todos los estamentos, mientras se oprime de una manera desmesurada a los ciudadanos de a pie. Es lógico que, si en esta situación se recortan las ocasiones de hacer crítica divertida -como el año pasado-, cualquier compañero de la prensa, que no se sienta coaccionado, ni cotizado, libremente piense -y lo diga- que se ha eliminado para evitar las críticas a los que mandan. Aunque quizá sea peor. Tal vez, lo que suceda, tristemente, es que se haya cerrado tanto el cerco sobre los que hacían las murgas, que ya no se atreven ni a presentarse. Vivamos el Carnaval, o lo que nos queda de él, con alegría. Que ya llegará la Cuaresma, con su penitencia.