Esto no tiene nombre nº 435

Fue el costalero Federico Trillo, uno de los «gaviotos» mayores del reino, el que marcó la pauta con aquello del «manda huevos» que soltó en el Congreso de los Diputados cuando lo presidía. Aunque él no tuvo los huevos de dimitir cuando se mataron decenas de militares españoles en aquel destartalado avión ruso que se alquiló para el traslado de tropas cuando era Ministro de Defensa.
Siguiendo por la trillada senda «hueveril», un defenestrado menor del PP de Torrevieja, José Antonio Montesinos, instó a su ex-jefe, el alcalde Hernández Mateo (que es el «gallito» en el corral de los «gaviotos» locales) a convocar una asamblea del PP local «si tiene la testosterona suficiente», y le dedicó otras lindezas, diciendo que «se cree Dios».
Al día siguiente de cuestionar la hombría de Hernández Mateo, Montesinos fue a arropar con su presencia una rueda de prensa de Domingo Soler. Cuando vi la foto que ambos se hicieron juntos, acudió a mi cabeza una estampa de de un cisma propio de un partido dividido y arrancándose los huevos.
Domingo Soler habló de las aves y acusó al alcalde de «marear la perdiz» con su posible sucesión, y le instó a hablar con Federico Trillo, presidente del Comité Nacional de Derechos y Garantías del PP, para que la asamblea de los «gaviotos» pueda ser una realidad. Cabe preguntar si Domingo no se habla con Trillo, que le enchufó como asesor cuando era Ministro de Defensa.
Soler dijo unas cuantas verdades sobre cómo utiliza Hernández Mateo el poder, denunciando que el alcalde ha utilizado el «clientelismo» y la «compra de voluntades» para permanecer en el poder, de «utilizar mentiras tontas con la prensa» y reivindicando la democracia en Torrevieja, dado que «vivimos en una oscuridad democrática permanente». Me pellizqué los oídos, porque cosas parecidas las vengo yo escuchando de los labios de Dolón, el de Los Verdes, desde hace un «montonazo» de años. Y cuando Dolón decía estas cosas, Soler y Montesinos estaban sentados como concejales del PP a la vera derecha del alcalde, más callados que una «tutubía» sin moño. Ver para creer.
Me voy a saciar mi incredulidad haciéndome una «tortillica» con huevos ecológicos de gallinas criadas en libertad en el campo.

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