Las mentiras del liberalismo

Roberto Barrios Gómez-Valadés
Militante de Izquierda Unida

El 29 de septiembre, diez millones de españolas/es hemos ido a la huelga general convocada por casi todas las centrales sindicales del Estado y apoyada por Izquierda Unida y los partidos de izquierda, parlamentaria y extraparlamentaria. Esta movilización se ha hecho coincidir con la jornada de protestas contra las medidas adoptadas en apoyo del sistema financiero en toda Europa. Las masivas manifestaciones que se han hecho en todas las localidades de más de 100.000 habitantes congregaron a muchos más que a los trabajadores en huelga, pero los medios de confusión y desinformación del poder económico, la práctica totalidad de la prensa escrita, radiada o televisada, está tratando, una vez más, de desvirtuar la realidad, en beneficio del capitalismo y sus medidas de ajuste.
El neo y el social liberalismo usan y abusan de la mentira para seguir engañando a la mayoría social, asalariados y asalariadas, y seguir controlando los parlamentos de estas «democracias» liberales, sometidas de tal forma al poder financiero que las leyes, la soberanía de los países, sus economías… son manejadas a su entero albedrío por el FMI, la OMC y el Banco Central de la UE. Desde el Parlamento Europeo, pasando por todos los parlamentos nacionales de la Unión, no hay ni uno solo que haya pretendido aplicar otras leyes que las que dicta ese gran desconocido, aunque muy nombrado, «MERCADO», ente al que ningún ciudadano cree haber votado jamás.
El gran soberano en España y en el resto de los países sometidos al poder financiero (representado por las siglas citadas más arriba) es el Mercado. Arrodillados ante semejante dios están Rodríguez Zapatero, N. Sarkozy, Berlusconi, J. Sócrates (Portugal), G. Papandreu (Grecia), etc. Todos y cada uno de los jefes de gobierno de la UE, con sus respectivos grupos parlamentarios y gobiernos, todos sometidos a ese ente abstracto.
Esperemos que las protestas masivas iniciadas en toda Europa no se detengan hasta hacer pagar la crisis a los que la causaron, hoy está claro que para endurecer más aún las políticas de los lacayunos gobiernos y recuperar la soberanía perdida, la democracia y el, tan duramente conquistado en el siglo pasado, bienestar social. Esperemos que estas agresiones que está sufriendo la clase obrera nos hagan despertar del letargo de años y recuperemos los sueños de futuro que siempre han sido motor de las luchas obreras.

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