Sobre premios, «premiantes» y premiados

Viviana Hunter  

Antes que nada, hay que ponerse en situación para entender mínimamente el premio que el sábado 17 de diciembre se entregó al consistorio salinero en la persona de su primer edil, don Eduardo Dolón, «hijo» pródigo de su antecesor don Pedro Hernandez Mateo.
Con su cargo aún flamante y habiendo tomado la primera e importantísima decisión de subirse sus honorarios en 20.000 euros anuales, nuestro responsable y preocupado alcalde tiene que hacer frente a una de las medidas más dolorosas de su carrera: suprimir la gratuidad y la gestión del transporte escolar. Esto ocurría un 2 de agosto, en plenas vacaciones de verano, sin consultar a nadie y en el más absoluto secreto. De más está decir que esta realidad fue negada por activa y por pasiva hasta los últimos días de septiembre, con el curso escolar ya comenzado y todos los niños escolarizados.
Cualquiera podría pensar que esta medida no sería aplicada de inmediato y se daría tiempo a las AMPAs para buscar alternativas viables. Pues no señores, están equivocados, la «buena nueva» era que el último día de transporte municipal sería el 9 de noviembre.
Con poco más de mes y medio de tiempo por delante, los padres, como es lógico, entraron en pánico, la cosa parecía seria. Y es en ese momento cuando desde las AMPAs se comienzan a barajar posibles soluciones y acciones de protesta por tan arbitraria medida.
Estos padres indignados -perdón, no quería utilizar ese término ya que nos asociarían con los movimientos populares del 15M-, estos padres cabreados, enojados o molestos (elegid el calificativo que prefiráis) en un principio se negaban en redondo a asumir la gestión de ningún transporte. Y, como nada hay más molesto para un alcalde recién electo que una sociedad incivilizada y poco solidaria que le reclame que cumpla sus promesas electorales (la gratuidad del transporte escolar), se ve que nuestro primer edil se encomendó a la Inmaculada y, como caídos del cielo, llegaron los señores de la FAPA Gabriel Miró a intermediar en tan escabroso asunto. Cual ángel salvador, don Ramón López Cabrera, un ilustre ciudadano de Hurchillo, explica a unos anonadados padres la necesidad de ceder ante las nuevas reglas del juego y la conveniencia de ceder a la FAPA la gestión del tan molesto transporte, eso sí, de una forma desinteresada y altruista. Esta tan filantrópica ayuda le genera a la citada Federación unos ingresos de 45.000 euros en forma de subvención. Eso es altruismo y lo demás son tonterías.
Pero esto es sólo el comienzo del idilio entre la FAPA, nuestra amada ciudad salinera y su consistorio.
Este año, por primera vez en nuestra historia, hemos sido elegidos como sede de la Gala Anual de la Federación, una hermosa ceremonia en la que se puso de manifiesto el amor que se profesan la FAPA y nuestro Ayuntamiento, que se vio galardonado con el importantísimo Premio Lápiz a la labor educativa. De más está decir que a estas alturas se me saltan las lágrimas y se me eriza el vello de los brazos al pensar en tan bonito enlace, en el desinteresado afán de la Federación alicantina por premiar a un equipo de gobierno que tanto ha hecho en pro de la enseñanza pública.
Este galardón está por dos importantes políticas educativas municipales: las ayudas complementarias al comedor y la puesta en marcha de un próximo proyecto de material socializado.
Sí, no habéis leído mal, ésta es una Federación con visión de futuro que premia antes de que se hagan las cosas. Pero no dan el premio porque sí, ni porque reciban una generosa subvención por gestionar nuestro transporte y de paso salvarle la papeleta a don Eduardo, dan el premio basándose en un proyecto que no sabemos cómo se va a llevar a cabo con la -ya asumida por los padres- desaparición del bono libro.
Vamos, de paso los podrían premiar por la promesa del transporte escolar gratuito. Perdón, me olvidaba de que ésa ya la han incumplido. Pero no estaría de más premiarlos por convocar el CEM, un organismo que debe convocarse mensualmente y en nuestro municipio no se reúne de forma ordinaria desde hace más de cuatro años.
En conclusión, el Ayuntamiento premia a la FAPA por acallar a las AMPAs con 45.000 euros y la FAPA, muy agradecida, le concede el Premio Lápiz. Yo que ellos también le daría el Premio Goma de Borrar, porque, visto lo visto, ya sabemos lo que pasa con lo escrito. Y borrado siempre queda mucho más prolijo que tachado.

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