Hemos ganado (todos)

La mayoría absoluta de Eduardo Dolón, y de su extraordinario equipo, en las elecciones municipales del pasado 26 de mayo del 2019 tiene que marcar un antes y un después en la política de nuestra ciudad. Debe ser el inicio de un nuevo tiempo, de un pueblo que tiene que arrancar su motor reventado por un dañino ruinapartito, a la mayor brevedad posible; y trazar las líneas básicas de acción municipal para los próximos 20 años en Torrevieja. Como prueba de este comienzo, lanzo este público mensaje: doy las gracias a los concejales del Gobierno saliente, que hicieran, si así fue, algo bueno para Torrevieja en el periodo 2015-2019. Adiós, salud y suerte. Adiós; como despedida de sus responsabilidades. Salud; para poder disfrutar los avances y mejoras que todos, en teoría, debemos anhelar para nuestra tierra con Eduardo Dolón como alcalde. Y suerte; la que ya tenemos los que vivimos y sentimos a Torrevieja, como un pedazo del paraíso en la tierra. Me siento incapaz de despreciar a los concejales del peor Gobierno municipal de la historia de Torrevieja, como ellos hicieron conmigo, y con todos los concejales del Grupo Municipal Popular desde ese fatídico 13 de junio del año 2015. Por eso considero imprescindible este agradecimiento, que jamás tuvo de ellos ningún cargo público de Torrevieja, si era del Partido Popular. Esta anomalía debe terminar ya. Y digo hola, a esta fantástica «espolsaguera» que ha supuesto la victoria incontestable de Eduardo. Torrevieja lo tuvo claro. Y Eduardo y su equipo, también lo deben tener; no han recibido un cheque en blanco. Son poseedores de un mandato del pueblo de Torrevieja, que cree en las soluciones y repele la creación de problemas. Que desea ver a un alcalde presidiendo una procesión cristiana, y también verlo participando en una celebración religiosa hindú con un pañuelo color butano en la cabeza. Le digo hola a un Gobierno municipal, sin líneas rojas. Sin sectarismos. Que no haga de lo cutre, de las malas noticias, y de la generación de daño al pequeño empresario, al emprendedor, y a toda la ciudad, su seña de identidad. El Gobierno de Eduardo debe ser justo lo contrario. El reto es enorme. Ilusionante. Al que deben sumarse el máximo de voluntades. Si el odio desaparece de la escena local, habrá merecido la pena. Yo también lo tuve claro: En Torrevieja Eduardo. En el Dulsísimo Nombre.

Joaquín Albaladejo

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