Apertura del nuevo telón

Es evidente que todo ha ido sobre ruedas en la toma de posesión de la nueva Corporación. Y de ahí sale el nuevo equipo de Gobierno que, dicho sea de paso, tiene mucha tarea por delante, y que con su mayoría absoluta tiene la responsabilidad mayor de apostar fuertemente por mejorar la vida de todos, todos, los ciudadanos que vivimos en Torrevieja. Mejorar la calidad de todos los servicios, e incluso hacer lo imposible por enriquecer una imagen de una ciudad que está flaqueando. De hecho, el otro día se proyectó en algún medio de información de ámbito nacional un amplio reportaje sobre los dichosos bungalows de Torrevieja, famosos por el programa de Chicho «Un, dos, tres…», en el que nos ponían fino, fino, filipino. Toda esa morralla, todo ese estrambótico ejemplo ha de ser contrarrestado institucionalmente, sin fisuras, porque en ello está parte del prestigio de esta ciudad. Y no es ninguna broma, aunque lo parezca. Algo hay que hacer al respecto desde el minuto cero. Ojalá que se aúnen esfuerzos desde todos los ámbitos políticos y sociales para poder acabar con tanta desidia. Pienso que es tan sólo cuestión de voluntad, de rigor en el trabajo. En estos casos, y en muchos otros, el sectarismo partidista no sirve para nada. Bueno, sí, para anteponer los intereses de unos pocos, en detrimento de la colectividad, de esa comunidad a la que tanto dicen querer unos, otros, y los de la moto. Ése debe ser el gran reto, a mi corto entender, porque lo demás, como diría mi buen amigo Jaime Maestro Aguilera, son «macanas y juegos florales».
Así que, en verdad, se abre el telón y comienza el verdadero espectáculo. La rápida apertura del Teatro Municipal no pasa nada por que espere un poco más. Todo a su debido tiempo. Salud para todos y voluntad para arreglar los múltiples problemas, que no son moco de pavo.

2 Comentarios

  1. «De hecho, el otro día se proyectó en algún medio de información de ámbito nacional un amplio reportaje sobre los dichosos bungalows de Torrevieja, famosos por el programa de Chicho «Un, dos, tres…», en el que nos ponían fino, fino, filipino».

    Sí, un medio nacional rojo, que omitía deliberadamente el color político de la corporación saliente.
    Porca miseria y fan culo

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