La Torre de Babel

Este edificio, en cuya cúspide estaba la Esagila —templo dedicado a Marduk—, originalmente tenía siete pisos y más de 90 metros de altura, según se ha creído hasta el momento, si bien un nuevo estudio realizado por el historiador español Juan Luis Montero, de la Universidad de A Coruña, sugiere que, en realidad, no habría superado los 60 metros, aunque pocos de sus restos permanecen en la actualidad.

La Torre de Babel no sólo es una edificación clave en la tradición judeocristiana, mencionada en el Antiguo Testamento, sino que también pertenece al ideario universal y su historia ha trascendido generaciones. Pero la leyenda de la torre reposa sobre una realidad, pues existía en efecto en Babilonia una construcción de varios pisos y de origen desconocido, que fue ya restaurada en tiempos de Nabopolasar (625-605 a. C.), fundador de la dinastía caldea.

Incluso esta construcción se llamaba Etemenanki, que puede ser interpretado como «la mansión de lo alto entre el cielo y la tierra», concordando con las principales interpretaciones del capítulo 11 del Génesis que afirman, sobre la construcción de la torre, que los hombres pretendían alcanzar el «Cielo». Una inscripción que data del tiempo de Nabopolasar señala: «Marduk [el gran dios de Babilonia] me ha ordenado colocar sólidamente las bases de la Etemenanki hasta alcanzar el mundo subterráneo y hacer de este modo que su cúspide llegue hasta el cielo». En otra inscripción, de los tiempos de Nabucodonosor II, se precisa que la decoración de la cúspide estaba hecha de «ladrillos de esmalte azul brillante», es decir, adornada del color del cielo, perfectamente adaptada para dar la impresión de que el edificio se perdía en el azul infinito.

Dado lo expuesto, coincide con lo que dice la Biblia, que los hombres estaban realizando esta torre con objeto de alcanzar el Cielo y ser como Dios, pero Éste confundió sus lenguas para que no se entendiesen, y esto hizo fracasar el intento.

Pues esto mismo está ocurriendo en nuestro país con los partidos políticos. Todos quieren el mando como sea, pero cada uno habla un lenguaje distinto, y esto hace que no logren entenderse. Lo estamos viendo en algunas de nuestras autonomías, en las que no han llegado a un acuerdo y se ha pospuesto la investidura del nuevo presidente para dentro de casi dos meses, pero ellos no dejan de cobrar cada mes su sueldo que pagamos todos los españoles para que nos gobiernen y hagan que nuestra vida sea mejor. Es vergonzoso lo que está pasando en nuestro país, no sólo a nivel autonómico, sino a nivel nacional, con tal de coger el “sillón” no saben que hacer. El sr. Sánchez no encuentra la mayoría que está buscando desesperadamente para gobernar como sea; además, se está distanciando de la propia izquierda (PSOE – Unidos-Podemos), tanto por unos como por los otros y, en el caso de PP, Ciudadanos y Vox, está pasando lo mismo: todos quieren un sillón en el mando. Lo acabamos de presenciar, no ha habido acuerdo para constituir Gobierno y tendremos que esperar al mes de septiembre para ver qué pasa.

Yo, que, como dije en el artículo anterior, he estado viajando por los países del Mar Báltico, en los mismos son más inteligentes y prácticos que nosotros, pues, cuando no existe una mayoría absoluta en un partido, no tienen inconveniente en formar Pactos de Estado incluso con sus principales opositores, con tal de buscar entre todos el bienestar de sus habitantes que son los soberanos y los que pagan los impuestos de los que los demás cobran.Véase el caso Portugal o el danés. Se ahorran dinero en nuevas elecciones y sacan adelante los Presupuestos Generales del Estado en un mutuo acuerdo. Hecho que igualmente lo estamos viendo en Europa con el ejemplo alemán, el país que, tras la Segunda Guerra Mundial, quedó totalmente destrozado y arruinado y que hoy no sólo ha unido a las dos Alemanias, sino que está a la cabeza de Europa en industria, empleo y bienestar social.

Existe una gran diferencia entre nuestro país y el resto de los Europeos, y ésta es consecuencia de la gran cantidad de políticos que tenemos en nuestro país. Tenemos más que ningún otro país europeo, teniendo menos habitantes que otros muchos.

Siempre lo he dicho y lo vuelvo a decir, en nuestro país no existe cultura democrática, y de la otra tampoco. Si la hubiese, ya tendríamos un Gobierno estable y sin fisuras para que pudiese gobernar con garantías, y en la otra, incluso con la Ley de Género, que ha demostrado que no sirve para nada -cada día mueren más mujeres en nuestro país-, y no es eso lo peor, sino que se le está perdiendo el respeto a las fuerzas del orden y de la Ley. El otro día, sin ir más lejos, vimos en la televisión cómo un delincuente atacaba a una muchacha policía queriéndola acuchillar, menos mal que ésta recibió apoyo de sus compañeros y tuvieron que pegarle un tiro en una pierna para poderlo inmovilizar. Otro caso es el del joven que, jugándose el tipo, defendió a una mujer del ataque de dos personas y, por desgracia, este muchacho no pudo evitar que, uno de los delincuentes se diese un golpe en la cabeza y muriese. Por ello ha sido condenado a más de dos años de cárcel y a pagar 180.000 € a la familia del delincuente. ¿Esto es justicia?

Carlos García

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