¿¡Cómo se puede vivir sin nada!?…

Pero me ha fortalecido poder ayudar, vivir en un edificio donde hemos quedado 5 familias conmigo, pero no todos son iguales, son personas mayores. Les he repartido unos bollos y les he ofrecido mi persona por si necesitaban alguna otra cosa, ya que yo también estoy en cuarentena junto con mi madre, pero el puerta a puerta se puede.
Agradezco que aún sigue viniendo la chica de la limpieza del edificio a pesar de estar casi vacío. A esos tantos conocidos que nos hemos hecho amigos. A esa vecina que no conocías, pero ahora está ansiosa por verte en la terraza y ansía saludarte.
Pero con el tiempo que hemos pasado, te vas dando cuenta de que cada vez se necesitan menos cosas para poder ser feliz.

Graciela

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