El mito en su realidad de tiempo enfocado hacia atrás

Mircea Eliade

Utilizando Internet, me he encontrado con infinidad de estudios sobre la naturaleza del mito como forma integral de la organización interna del pensamiento de los pueblos y que sirve de conexión entre las personas que Maya Deren definiría como «los hechos de la mente que se ponen de manifiesto en todo lo que observamos».
Mircea Eliade (1907-1986), filósofo rumano, estudió la triple dimensión de la realidad que percibimos y que implica lo universal cuando llega al tiempo primordial: «El mito», dice, «simplemente revela que el mundo, la mente y la vida tienen significado más allá de lo que acontece cada día», reforzando a la vez su ambigüedad mientras se niega a satisfacer nuestra curiosidad científica. Seguía las líneas de concienciación que hizo que Platón elevara a nivel de filosofía el mito de la caverna: «estamos posicionados de cara al interior y sólo percibimos las sombras en el fondo de la concavidad pétrea», que él interpretaría como la conciencia de que hemos observado algo, indicando así la situación del ser humano respecto al conocimiento.
A mí al menos, me interesan los mitos tanto o más que los sueños, aunque sólo sea para constatar que no todo lo que reluce tiene explicación meramente racional. Vincent van Gogh confesaba que, cuando sentía deseos de contacto con lo incógnito, salía de casa por la noche para pintar las estrellas. Ellas siempre han hablado a los visionarios y lo hicieron durante generaciones de caminantes que leían historias en sus trazados a lo largo del firmamento y los guiaban hacia el oeste, dejando monumentos de sus pasos a lo largo de los siglos.
El mito nos eleva a una esfera superior por medio de la tendencia natural que poseemos todos de leer lo que precedió a los hechos y que quisiéramos haber transformado en experiencia personal, aunque resulte siempre difícil. Mircea Eliade estudió detenidamente entre otras muchas civilizaciones los experimentos «chanísticos» de las culturas peruanas, en que se producían intercambios de conocimientos y experiencias a otro nivel totalmente diferente al nuestro de «ahora-aquí», y elevándolos a la categoría de mitos, pues lograban regir el comportamiento humano más allá de la mera razón. Sus enseñanzas parecen asumir que las culturas impuestas por la fuerza abocan a un epílogo, mientras que las que se basan en sus propios mitos y leyendas logran replegarse sobre sí mismas para no perecer.

HECHOS Y DICHOS.
Por los mitos caemos en la cuenta de lo difícil que es entender la cultura de los pueblos.  Edward B. Taylor

A MODO DE HIPÓTESIS
Lo que creemos ser real es porque ya lo habíamos imaginado.

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