¡Dichosos porcentajes!

Cuántas vueltas tuvo que darle el chico a sus palabras, para finalmente en su última plática, anunciar a la audiencia su proyecto de república catalana independiente. ¡Acabáramos, hombre! Porque no entendíamos lo de nación, no entendíamos lo de la independencia de quién, y, sobre todo, nada de su -eso sí- educado discurso sobre la angustia de un pueblo agobiado dentro de una cápsula diseñada por el Estado opresor. Eso lo dice el tonto útil y compañero de viaje, pero capitán, al que han metido en esta aventura y que en estos momentos no saben como quitarlo de en medio para continuar con el proceso, estando en manos, como están, de los otros compañeros de viaje que no son tontos, ni tantos, ¡qué paradoja!, y que hace un momento les han hecho cinco propuestas descabelladas que harían del citado capitán un exiliado de la política. Rebelión a bordo del “juntos por el sí”, partido fantasma que salió primero en las últimas elecciones autonómicas de Cataluña para gobernar, y que, en vez de hacerlo, ve cómo el Delegado del Gobierno es el que paga a los proveedores, incluidas farmacias.
Los independentistas son ya el 30%, argumentan (dichosos porcentajes que dichosos hacen a todos los gestores de cualquier signo, de la cosa pública, para apabullarnos y demostrarnos la bondad intrínseca de sus razones). Va en aumento, claro, pero lo hace con cartas marcadas. No hace tantos años, 15-20, esa cifra era del 10-12, en correlato por cierto del otro célebre del 3% del Molt “Miserable” Pujol, impulsor de esa mal llamada “inmersión lingüística” causante del problema. Se sigue haciendo de los escolares adoctrinamiento sistemático para que después, de mayores, anhelen soberanismo a raudales. Y para desgracia de España y Cataluña, con la inacción miope, pero interesada, de sus gobiernos y de sus pactos espurios. En el debate a tres de hace unas horas y termino con el tema, mucha importancia a la educación, esto no puede seguir así, pero ninguno de los cuatro, incluyo al ausente, tiene redaños con el fin de recuperar para el Estado las competencias.
Conocemos el regreso a Roma, sin novedad, del Papa Francisco, después de un viaje agotador y peligroso. En países masacrados por la guerra, un Papa vuelve a apostar por difundir personalmente el mensaje insólito de la paz de Cristo, denunciando al mismo tiempo al cruel y al poderoso, que lo es en detrimento de los marginados y necesitados.
Y al mismo tiempo nos enteramos de que esa África profunda está dando a esta humanidad nuestra, en crisis de valores y adormilada espiritualmente, un testimonio de fe y de esperanza.
Y no digo de belenes. Parece que el de nuestra ciudad se ha hecho más pequeño, aunque no tanto como el de Madrid, desaparecido por orden de la sra. alcaldesa o sus tenientes/as, en su intento de pasar por la historia. Aunque yo creo que se equivocan, pues ellos pasarán y el belén se quedará…
Y la Lilí que no sale en nuestro programa de fiestas, con el disgusto que ha llevado mi nieto, fan de ella durante todo el año… ¡Vamos, que la cosa…!

JortizrochE

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


*