Recurrir a la experiencia y al pasado…

Entre los grandes partidos de nuestro país existe una gran diferencia de criterios en cuanto a la visión de métodos e instrumentos para salir de la crisis en la que actualmente estamos inmersos. El partido del gobierno estima que, con el gasto social y el endeudamiento, podemos frenar el avance del deterioro del empleo y la crisis, o sea, con inversiones públicas en infraestructuras, lo que nos lleva a emplear un dinero que no tenemos y que necesariamente lo tenemos que sacar del déficit público que, en definitiva, tendremos que pagar los españoles. Estas medidas, y en la historia de la economía se demuestra, está claro que no nos sacarán de la crisis económica, véase la debacle de los países del Este hace algunos años, que empleaban este mismo sistema que los llevó al empobrecimiento y a lo obsoleto de su industria. La inversión pública tiene una caducidad y falta de elasticidad económica. No podemos estar endeudándonos constantemente, si no, no ganaríamos para pagar impuestos. El PIB en el último trimestre presenta datos negativos del 1,9% y nuestro déficit presupuestario se elevará a los 7.500.000.000,00 de euros.
El partido de la oposición estima que se debe aplicar una severa austeridad en el gasto público, o sea, no endeudarnos y ajustar los datos presupuestarios, así como apoyar económicamente y con medidas fiscales a aquellos sectores emprendedores y generadores de empleo, como son los de la pequeña y mediana empresa que, en definitiva, es la que más abunda en nuestro país. Estas medidas, junto a la reformas estructurales que propone, fiscales y para el empleo, de acuerdo con sindicatos y patronales, pueden darnos la elasticidad económica que precisamos para favorecer el empleo constante y la inversión de las industrias. Estas medidas fueron empleadas en crisis anteriores y dieron unos resultados excelentes que nos llevaron a ser la octava potencia económica mundial, con menos de 2.000.000 de desempleados.
Estas últimas medidas son las que están empleando otros países de Europa, como Francia, Alemania, etc. Y están obteniendo muy buenos resultados, ya que de cada tres desempleados en Europa, dos son españoles, pues estamos muy por encima de la media de paro europea.
Los organismos internacionales, como el FMI y otros, opinan que nuestro país no está respondiendo de forma positiva a la crisis y que, de seguir así, tardará mucho en salir de ella, dando unas previsiones futuras muy desalentadoras.
Todo esto es conocido por ambas partes, pero resulta que el orgullo, la prepotencia, la demagogia de algunos y la falta de inteligencia les impide reconocer sus errores y aceptar las sugerencias de otros o emplear ambos sistemas, que nos llevarían al bien común de toda la sociedad, a dignificar a los trabajadores que actualmente están en el paro con el empleo, a aumentar el consumo y los ingresos de la Seguridad Social y del estado.
El bienestar de un país se mide por la generación de riqueza distribuida equitativamente entre todos sus habitantes y no como pasa en el nuestro, en el que una gran parte de familias y personas ya están en el umbral de la pobreza y dependiendo de la caridad de organizaciones como Caritas, comedores sociales y otras ONGs. ¿Será esto lo que quieren nuestros actuales gobernantes?

Carlos García

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