El Periódico de Torrevieja nº408

A estas alturas, casi toda Torrevieja se pregunta si es que a nadie le importa el comercio del centro. Después de llevar todo el verano de pena, con una arteria principal cortada, que ha estrangulado la posibilidad de recuperarse un poco, tras lo que llevan sufrido por la crisis mundial, ahora nos dicen que van a acelerar las obras del tramo central -entre el Ayuntamiento y la Iglesia, donde menos comercio existe- para no entorpecer los actos que allí se celebran. Mientras tanto, los sufridos comerciantes, aguantándolas meses. Lo peor de estas obras es que no sólo han afectado a la calle Caballero de Rodas y adyacentes, sino a todo el centro, al coartar la voluntad de los habitantes de urbanizaciones y alrededores a la hora de venir a un centro que resulta inhóspito, inviable e inaparcable, por lo cual deciden dirigirse hacia otros lugares más acogedores. El consuelo que se les ofrece es que después estarán muy bien, pero ellos se preguntan quién podrá llegar a ese después. Son muchos los cuidadanos que ya se cuestionan si estas obras eran imprescindibles, o no hubiese sido mejor emplear ese dinero del Gobierno en otro tipo de obras, quizá más necesarias para la ciudad y mucho menos molestas.
Lo más triste es ver cómo van cerrando cada vez más establecimientos de este centro tan castigado, y recordar que hace unos años era casi imposible encontrar un local comercial libre en él, mientras ahora es todo desolación, lleno de carteles: «se alquila», «se traspasa», «se vende».

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