Miedo y temblor, imágenes y sentimientos

Soeren Kierkegaard (1813-1855)

Si la vida moderna se caracteriza por causarnos desasosiegos, habrá que buscar lo que los produce, que bien pudiera deberse a la rapidez con que se ocasionan los cambios, difícilmente asumibles aunque característicos de nuestros tiempos.
Estando, pues, leyendo varios textos explicativos del pensamiento del danés Soeren Kierkegaard sobre el origen de la inquietud en la mente, se me ocurrió bajar un youtube: «Terror en Dakeba», para conseguir una explicación razonable al culto de los medios de comunicación sobre lo inexplicable, pero me hicieron sonreír las visiones de gorilas o de metralletas sin causarme aprensión alguna. Pero semejantes espectáculos parecen entretener a muchos que prefieren obviar experiencias más reales que les hicieran palidecer de miedo, sin mencionar igualmente el ensueño de las pesadillas cuando despertamos de sobresalto a pesar de que nada en realidad nos hubiera ocurrido.
Son célebres los análisis del fenómeno del temor de S. Kierkegaard, que sentía vértigos al tener que aceptar lo inestable de los actos de aceptación de ciertos principios dogmáticos frente al reino de lo experimentado y de lo sentido, pues le parecía paradójica la imposibilidad de dar este salto cualitativo entre un sentimiento de sentir el vacío frente a lo absoluto como inalcanzable, como si el principio de Arquímedes se produjera en nosotros mismos al no poder efectuar este brinco causante del terror cuando el pensamiento y el valor no se restablecen a la par conjuntamente. Muchos consideran que no les afecta, contemplando el proceso desde fuera hasta que les envuelva de una forma inesperada. Y pienso en las víctimas de las catrástrofes más modernas, como terremotos o tsunamis. Miguel de Cervantes observaba que estos temores sólo se inician cuando ocurren sin poderlos controlar, lo cual ilustraría maravillosamente el poeta latino Horacio con aquel dicho contundente, conexionando la libertad con el aumento del pánico: «Quien vive temeroso no será nunca libre», por lo que las imágenes de gorilas y monstruos que oscilan en las pantallas irreales tienen poco en común con quienes se mueven entre lo bueno y lo perverso, lo justo y lo deleznable.
Los sentimientos de terror producidos desde fuera se repiten todo el tiempo, pensaba ya Goethe, y no es fácil controlar estas sensaciones de inseguridad cuando se producen en un entorno en que los controles de sistemas globales hacen tiritar de miedo como los tsunamis, pues son capaces de imponerse en un futuro no muy lejano.

HECHOS Y DICHOS
El temor es la medida de las cualidades del ánimo. Virgilio.

PROVERBIO PERSA
¡Ojo especialmente con quienes te teman!

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