Pelé, Melé y el hijo del «Che»

Ángel Sáez Martínez.
Secretario general PSPV-PSOE Torrevieja.

Últimamente, en el salón de plenos de nuestro Ayuntamiento se hace uso con frecuencia del recetario popular. El alcalde ha puesto de moda un refrán torrevejense, que yo, tan torrevejense como él, nunca había oído -ni yo, ni casi nadie-: lo de «tontos, rollicos y magdalenas», dirigiéndose a mí mismo. Se abrió la veda y por la piel de algunos concejales comenzó a sudarse la mala educación. Alguien a quien no quiero nombrar añadió a las magdalenas lo de «tontasos», esta vez dirigido a las filas de los concejales Verdes.
Pero lo del último Pleno superó las expectativas. Ante una demostración por parte de Domingo Soler, el concejal expulsado por ser el rival del alcalde, de cómo se leía en un Pleno un  currículum (el suyo), nuestro alcalde, acompañado por el sr. Albaladejo, entró en un cerrado aplauso, tratando de contagiar al resto de concejales y poner en ridículo al concejal Domingo Soler. Lo que ocurrió merece un somero análisis: el sr. Soler dejó patente que sólo dos habían aplaudido, y se dirigió a los palmeros como Pelé y Melé. Sólo por estricto protocolo, se entiende que el primero de ellos, o sea, Pelé, es nuestro alcalde, siendo por lo tanto Melé el concejal Albaladejo. La segunda observación es que el resto de los concejales no aplaudió, lo que demuestra, o bien que el Sr Soler se está ganando el respeto de sus compañeros del PP, o, quizás, que esas muestras de mala educación quieran alejarlas de su discurso político. La tercera es quizás la más interesante. He oído mandar callar al público cuando éste se ha dejado oír en el transcurso de un Pleno, y he oído mandar callar también cuando, por alguna cuestión, los ciudadanos han aplaudido. A partir del Pleno en el que el alcalde (Pelé), con su compañero Albaladejo (Melé), aplaudieron a Domingo Soler, ni Pelé, ni Melé están autorizados moralmente a exigir que los ciudadanos que quieran aplaudir no lo hagan. La mala educación arrastra a quienes la practican a estas situaciones. Ya conocemos a Pelé, identificamos también a Melé, nos falta saber quién es el hijo del «Che». Y éste sí que es un refrán torrevejense, sr. alcalde, no el de «tontos, rollicos y magdalenas».

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