Los sonidos no se compaginan con los ruidos

John Cage (1912-1992)

Volvemos una vez más al análisis de nuestras sensaciones cotidianas para poder analizar la manera de tener acceso al mundo de nuestra capacidad de reflexión.
Yo con frecuencia me refugio en mis propias experiencias, valorándolas debidamente, sin menospreciar lo que otros hayan dicho sobre el tema, pero me preocupa que se haya generalizado la teoría de que se puede compaginar lo estruendoso con lo agradable al oído. Y sin recurrir a los otorrinos, he topado con esta frase que parece más convincente: «Hay una gran diferencia entre las vibraciones acústicas de los movimientos irregulares y las ondas regulares vibratorias de los sonidos que no causan efectos perjudiciales para la salud».
Tengo que confesar que sólo había oído hablar del compositor y teórico americano John Cage, que ha investigado el mundo de los sonidos logrando demarcar el fenómeno de la llamada «música clásica» y el de la innovación más moderna, sin necesidad de crear un abismo insondable entre ambas. El director de orquesta Leopoldo Stokowski (1882-1977) ya lo había hecho combinando el mundo de los sonidos con el de los colores, pues ambos tienen su propio lenguaje comunicativo: «Los músicos pintan sus sentimientos sobre el silencio de las partituras», pero evitando el peligro que puede generar el timbre alto en el cerebro por medio de las vibraciones del tímpano en el oído.
Y volviendo a las experiencias personales, me sorprendió que, mientras estaba escuchando el sonido rítmico de unas cigarras encaramadas en las dos araucarias gigantes de mi jardín de Orietxea, en el corazón de la Vega Baja, al percibir el brusco zumbido de un mosquito tigre se desequilibró totalmente el proceso.

HECHOS Y DICHOS
La música comienza donde termina el lenguaje E. Hoffman

REFRÁN POPULAR:
Cántaro vacío / con sólo aire hace ruido

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