El Periódico de Torrevieja nº491

Avanzamos ya por la ruta de un nuevo año. Con las incógnitas y esperanzas que ello conlleva. A pesar de nacer en estos tiempos y apellidarse trece, lo cierto es que, dentro de la vorágine en que estamos inmersos, el comienzo de algo nuevo abre el camino a la ilusión. Más que nada, porque debemos aferrarnos a cada estímulo para no sucumbir ante tanta adversidad. Y eso significa el comienzo de un año, la ocasión de empezar algo nuevo. Olvidar lo que quedó atrás. Tantos sinsabores con los recortes exagerados que nos han hecho los políticos, mientras ellos siguen con todos sus lujos, sin cortarse lo más mínimo. Con toda la corrupción que se huele por cada orilla y a la que tantos se pliegan para pillar «un trocito». Las terribles injusticias que vemos cada día, con las personas más débiles atropelladas por los bancos, sin que la justicia ponga freno a algunas situaciones flagrantes. La hipocresía de los llamados «buenos» oficiales, que después de perpetrar las fechorías se confiesan y salen dispuestos a seguir su comportamiento infame. La vergüenza de aquellos que sólo son capaces de vivir a costa de los esfuerzos de los demás, copiando sus ideas y hasta sus pasos sin el más mínimo pudor. Los que hacen del rencor su modo de vida y se rigen cada día por el veneno de la insatisfacción personal, ¡qué triste! Como esos periodistas que dicen que valen más por lo que callan que por lo que cuentan y lo asumen públicamente, sin sonrojo, mientras describen conciertos, exposiciones, inauguraciones y procesiones, «olvidando» otras noticias que incomodan. Incluso tendremos que olvidarnos también de aquella época buena que vivimos, porque quedó muy atrás y ya es nuestro pasado. El momento ahora es éste y a partir de él tenemos que salir adelante, porque es nuestro futuro el que hay que ganarse cada día, lo más honestamente posible.

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