El Periódico de Torrevieja nº492

Estamos ya en Carnaval, presentadas las nuevas reinas, con sus preciosos trajes de fantasía. Todo a punto para los próximos desfiles, que a buen seguro serán espectaculares, ya que cuentan con la extraordinaria colaboración de toda esa familia del Carnaval de Torrevieja, que asume tanto trabajo callado y desinteresado, para que esta fiesta resplandezca y consiga la Declaración de Interés Turístico Provincial y mucho más. No obstante, este año se le está quitando mucho contenido, ya que el Carnaval es, ante todo, crítica: graciosa, simpática y constructiva si se quiere, pero sin un poco de crítica el Carnaval es sólo una fiesta de disfraces, con color y vistosidad, pero sosa. Si no están las murgas (que se han terminado agotando, ya que en años anteriores se fue cerrando mucho) ni el pregón, ¿qué queda? Los desfiles y bailes, donde no se pueda decir nada. Malos tiempos para la libertad de expresión, cuando el único atisbo de crítica que se realiza en la apertura del Carnaval es para la prensa, eso ya se califica solo.
Sin duda hay mucho para hablar actualmente, con toda la situación económica, política y social como está y la corrupción a la orden del día, en todos los estamentos, mientras se oprime de una manera desmesurada a los ciudadanos de a pie. Es lógico que, si en esta situación se recortan las ocasiones de hacer crítica divertida -como el año pasado-, cualquier compañero de la prensa, que no se sienta coaccionado, ni cotizado, libremente piense -y lo diga- que se ha eliminado para evitar las críticas a los que mandan. Aunque quizá sea peor. Tal vez, lo que suceda, tristemente, es que se haya cerrado tanto el cerco sobre los que hacían las murgas, que ya no se atreven ni a presentarse. Vivamos el Carnaval, o lo que nos queda de él, con alegría. Que ya llegará la Cuaresma, con su penitencia.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


*