Política y Sanidad (2)

Domingo Pérez Gutiérrez
Ex-concejal del Grupo Municipal Socialista de Torrevieja

Hasta hace pocos meses los españoles estábamos orgullosos de lo que considerábamos como la “Joya de la corona”. Me refiero a la Sanidad que se dispensaba en España, envidia del resto de países de nuestro entorno. Tanto era así, que, incluso, existía cierta crítica ante la sospecha de que algún partido político fomentara lo que se dio en llamar “turismo sanitario” con el cual no todos estábamos de acuerdo.
Y llegó la pandemia. Y todo, absolutamente todo, cambió. La excelente sanidad de nuestro país lo era para un estado normal de necesidades sanitarias, no para un estado de pandemia para el cual ni nuestra sanidad, ni ninguna otra, estaban preparadas.
No vamos a relatar en este escrito lo que hemos tenido que afrontar desde ese momento. Todos lo sabemos y muchos son los que lo han sufrido. Pero lo que sí parece que es opinión unánime a nivel mundial es que una situación similar puede volver a producirse en el futuro y que, por lo tanto, lo que debemos oponer a esa posibilidad es una sanidad más fuerte, con mayor disponibilidad de cada uno de los elementos que la componen: desde personal sanitario cualificado y material para hacer su trabajo, pasando por camas disponibles, hasta todo lo necesario para proteger adecuadamente a la población. También parece ser que estamos todos de acuerdo en que será la fórmula de una Sanidad Pública Universal y Gratuita la única que podrá cumplir los objetivos que el incierto futuro de la salud en todo el mundo nos va a plantear. La condición de universal y gratuita conforma el paraguas necesario para que nadie, por motivo de su situación económica, se vea privado de atención sanitaria. Paraguas que se sustenta y se sustentará en los distintos presupuestos: los PGE y los de las distintas Comunidades Autónomas. Lo que convierte la Sanidad en Pública y por lo tanto sin la obligación de repartir dividendos, cosa de importancia no menor frente a otras posibles opciones. Ésta es la dirección que se quiere tomar en nuestro país, que ya cuenta con la base de su Sanidad pre-pandemía, tanto si hablamos de profesionales como de instalaciones, para conseguir estar preparados ante nuevas situaciones (ojalá no lleguen) de este tipo. Ya que la tercera opinión unánime es la que afirma que a más camas, menos problemas.
Y ante toda esta realidad, uno que vive en su pueblo, se asombra y no llega bien a comprender la campaña intensísima del PP (ya no vamos a nombrar sucedáneos) para que una aseguradora americana, cuyo contrato vence y que no se considera ampliar por parte de quienes puede decidir, siga a cargo de la gestión del área 22 que tiene al Hospital de Torrevieja como referencia. Para ello, no solamente argumentan la buena labor de esa gestión (yo he sido usuario y no tengo quejas) sino que cargan contra la decisión del Consell con acusaciones disparatadas y fuera de lógica alguna. Tratando a los responsables de decidirse por una opción contractual completamente normal y, por supuesto legal, como una especie de sátiros en cuyo pensamiento solo existe el deseo de perjudicar la salud de los ciudadanos.
Y con todo, esto no es lo peor. Lo verdaderamente grave, y para mí, poco comprensible es la constante crítica, menosprecio e incluso desprecio que hacen de la Sanidad Pública española, esa que hace pocos meses todos alabábamos, como argumento para sus propios intereses. Sean los que sean.
Es tal la insistencia (ahora nos vamos a Europa) que resulta intrigante. ¿Qué pasa aquí? No lo sé. Lo que sí se es lo que dice el artículo 35 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea y el artículo 43.1 de nuestra Constitución que, en definitiva, consagran el derecho de todos a ser atendidos sanitariamente y a las autoridades competentes a procurar que así sea.

6 Comentarios

  1. ¿»una especie de sátiros en cuyo pensamiento solo existe el deseo de perjudicar la salud de los ciudadanos»?

    Pues anda que no nos vienen nombres a la cabeza de gente que usted conoce y a la que admira. Andan por ahí arriba.
    El gobierno comunista presidido por el de la tesis doctoral dudosa, cerró Madrid, y resulta que junto con Galicia y Cantabria hoy día, gracias a las medidas de Ayuso, son los que mejor están en el contexto peninsular. Tanto así que ahora el jefe del gobierno Frankestein se ha vuelto súbito admirador de la Presidenta.
    Creo que hay quienes no saben ni donde tienen la mano derecha.
    Mejor haría en responder del exceso de mortalidad según cifras del INE que hacen pensar razonablemente en 60 mil muertes por CoVid 19: récord de Europa y parte del extranjero.

  2. Domingo, de verdad, persistes en tu empeño de que, por acción y omisión, sigas siendo exponente de dos cifras del sectarismo ideológico y del proselitismo rojo costumbrista.

    Cuando sugieres indirectamente que el PP fomentaba el “turismo sanitario”, mientes, por eso no lo dices abiertamente. Fue el anterior gobierno de Don Mariano Rajoy el que reguló el asunto y obligó a los países de la UE a que desembolsaran los costes de la atención a sus correspondientes nacionales. Pero más aún: es que son las políticas izquierdistas las que, permitiendo la libre entrada de rehalas de inmigrantes ilegales, con parada, fonda y bolsa gratuitas para cada uno, las que colapsan y degradan los servicios sanitarios.

    Por otra parte, tirando del obsoleto argumentario socialcomunista, dices que hay acuerdo en que la sanidad pública universal y gratuita es la única que garantiza la salud mundial, con lo cual yo también podría mostrar mi acuerdo siempre y cuando no la gestionasen los socialcomunistas que hoy lo hacen, que han demostrado la mayor y más absoluta incompetencia para ello, tanto que ya veremos si no determinan los jueces que hay que añadir dolo a dicha incompetencia.

    Para finalizar, quisiera desempolvar la caja de los pecados socialcomunistas, cada vez más grande, profunda y sucia, recordando el Ébola. Querido Domingo, era sanidad pública la que afrontó aquel reto, que resultó en un misionero fallecido (repatriado con la infección muy avanzada) y una auxiliar sanitaria infectada (por torpe manipulación de su EPI). Se me olvidaba, un perro tuvo que ser sacrificado, Excalibur. La gestión fue tan mala que, en manifestaciones y a través de los medios de comunicación en nómina, el rojerío pedía inclementemente el ajusticiamiento en plaza pública del Presidente del Gobierno, Don Mariano Rajoy. Hoy, sin embargo, ni con 60.000 ciudadanos fallecidos y otras decenas de miles de ciudadanos con secuelas graves, aquellos no mueven un esparto para señalar a Pedro Sánchez como responsable de nada.
    Y vuelvo a cerrar la caja de los pecados socialcomunistas, de momento.

  3. Roberto, prodígate más, corcho!!
    Aunque si manifiesto mi admiración, igual te hago flaco favor…
    Dicen que el CESID lleva 1 año rastreando internet en busca de los sediciosos.

  4. Por cierto, hoy se ha publicado que en enero teníamos 70 casos seguros de la enfermedad, cuando allá por el día 26 Illa Maravilla reconocía un posible caso dudoso en Canarias a la espera del resultado de la PCR, del que daría noticia si se confirmaba.
    ¿Para estos no hay Ministerio de la Verdad?
    ¿Y cuando decían que las mascarillas no eran necesarias porque simplemente no las habían reservado?
    ¿O que había que ir a la manifestación del 11 M porque nos iba la vida en ello? (y tanto)
    ¿O que en España habría unos pocos casos aislados y además leves?
    ¡Porca miseria!

  5. Ayuso 3-0 Sánchez

    Hoy ya se pide PCR en Barajas. Lo que dice Díaz Ayuso lo hace Sánchez a regañadientes varios meses después.

    ¡Porca miseria y fanculo!

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