A escena

Ha sido una semana, o quincena, por hablar con propiedad, complicada para ejercer de plumífero debido a los múltiples menesteres y obligaciones imposibles de demorar. Por ejemplo, he realizado viaje a Salamanca con mi hijo Héctor para cumplimentar una matrícula estudiantil. Sabemos, por los libros y demás, que Salamanca es una ciudad monumental en su acepción más literal: Universidades, Catedral, Iglesias…, bordeada por el apacible río Tormes, con su dinámica Plaza Mayor, con sus plazas homenajeando a la Lengua Española, al Lazarillo de Tormes, a  Fray Luis de León, calle para Calderón de la Barca…, y, en definitiva, con mucha historia a su espalda. En contraposición, nuestra Torrevieja (odiosas comparaciones, claro) ni es monumental ni tiene tanta historia, aunque algo hay en sus doscientos largos años de vida, y quien diga lo contrario miente cual bellaco.
Lo que quería decir es que podríamos ser y tener más. No supimos o no quisimos o no pudimos cultivar a tope el arte de la escena, de Talía, esa nítida afición torrevejense al Teatro. Pudimos ser un referente cultural en España con aquellas sabrosas Muestras de Teatro que sobrepasaban el ámbito local, paseando nuestros «actortrices» su inequívoco glamour en suave alfombra de cristal salino. Podríamos haber sido otro referente cultural en toda España con la afamada y defenestrada Semana de Cine de Autor, porque estábamos en primera línea sin querer queriendo. Igualmente, podría haber ocurrido con el difuminado Festival de Jazz. ¿Que no se invirtió lo suficiente en esas manifestaciones culturales? Es de una obviedad aplastante. ¿Que hay que volver a los circuitos de cultura  popularmente torrevejenses? Pues tampoco se trata de eso. Pero otro gallo cantaría si hubiésemos sabido alimentar tantas ilusiones, esperanzas, cambios que demandaba nuestra sociedad local. Quiero decir, con toda esta retahíla, que a tiempo estamos de sacar nuestra poca o mucha imaginación y exprimir todo lo mejor que hay en el interior del alma torrevejense, alma que quiere vomitar mucho arte: danza, cine, escultura, pintura, teatro, música, fotografía, poesía, prosa, arquitectura… yo qué sé. Es cuestión de animar el cotarro, sin tanto oficialismo caduco,  desde la juventud del nuevo concejal, Pizana. Por falta de confianza no va a ser.

25 FELICES AÑOS
Quiero finalizar esta crónica quinquenal con mi más sincera, cordial y venturosa enhorabuena por esos 25 tacos de existencia activa y creativa de la Agencia Studio 12, con quien tanto quise e hice durante un año aproximadamente, realizando páginas y páginas, portadas tras portadas, diseño tras diseño en el Semanario Vista Alegre, a quien realmente amábamos, como si fura un hijo creado por todos. 25 años de buen hacer con Juanma, José Mari… y tantos y tantos que pasaron por aquel piso ubicado en la Plaza de Miguel Hernández. Salud, chicos. Aunque ya no son tan chicos.

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