Carta abierta a Hipólito Caro, Director del Área de Salud 22

Gabriel Estañ

Tras la lectura de las últimas noticias referentes a la imputación de la doctora que atendió a Lucía Moller Loro, niña de 5 meses que, como usted sabrá, falleció tras ser atendida en el hospital de nuestra ciudad y del cual usted es uno de los máximos responsables, no puedo sino dirigirme a su persona públicamente para rogarle responda a algunas preguntas. Me gustaría partir desde tres premisas: la primera, mi muestra de apoyo más sincera para la familia ante un dolor que ninguno de nosotros por mucho que queramos podemos imaginar. La segunda, el respeto hacia la presunción de inocencia de la doctora y la tercera, mi absoluta admiración hacia quienes ejercen la atención sanitaria: desde los celadores a los médicos más prestigiosos.
Pero reconocerá que esta noticia, aunque la página web de la empresa Torrevieja Salud, responsable de la gestión de dicho Hospital no se haga eco de ella, pone los pelos de punta. Según señalan los medios a través del abogado de la familia, la doctora de nacionalidad argentina carecía de la homologación de su título y no tenía la especialidad pediátrica. Cuesta entender que, con todos los premios que su empresa recibe, nadie se dedique a comprobar semejantes «detalles» en los aspirantes a trabajar por la salud de los pacientes.
Son muchos quienes dicen que para acceder a un puesto de trabajo en su empresa estar en posesión del carné de cierto partido político resulta de gran ayuda. No quiere uno creerles, pero, de ser cierto, con el tiempo que gastan en mirar esta filiación podían dedicar un poco más a otras cuestiones, como por ejemplo la preparación y cualificación legal para ejercer la medicina.
Puestos a no malpensar, tampoco quiere uno imaginar que todos los «premios» que obtienen tengan un precio y que tal vez la situación de nuestra atención sanitaria no sea tan «paradisíaca»
como ustedes y algunos políticos locales tratan de hacernos imaginar.
Pero, volviendo al motivo principal de esta carta, las primeras dos preguntas que me gustaría realizarle son: ¿Quién contrató a esta persona sin la debida titulación? y ¿quién la puso a realizar labores de atención pediátrica sin la especialidad adecuada? Otra posible pregunta sería si ha afectado a estas decisiones el hecho de que la gestión del Área de Salud 22 sea privada. Y la última pregunta es: ¿puede el Hospital de Torrevieja acreditar que todos sus trabajadores disponen actualmente de la titulación necesaria para el desarrollo de sus funciones?
Francamente, no gaste su tiempo en responderme, sino en mejorar la atención sanitaria de todos los torrevejenses. Sería de agradecer. Para finalizar, me gustaría felicitarle por el excelente Pregón de la Feria de Mayo que dio el año pasado: ojalá todas sus otras facetas estuviesen a la misma altura.
En realidad, la única forma de acabar esta carta es mandando todos los ánimos a los padres y al resto de la familia de Lucía Moller Loro y deseando que casos como éste no vuelvan a suceder.

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