La odisea de los autobuses urbanos para llegar al hospital

Como Ulises, para llegar al hospital, tienes que pasar una larga Odisea.
Yo, una usuaria de la sanidad, por desgracia asidua a ella a todos los niveles, me pregunto si los dirigentes de nuestra ciudad, a la hora de planificar todo lo concerniente al trasporte para acceder a ella, están cualificados para ello. Pues al parecer, no. Y como muestra, ahí está el rocambolesco y absurdo cambio que han hecho con las líneas e itinerarios de los autobuses urbanos, que nos afecta extraordinariamente a los ciudadanos de a pie.
A la Concejalía de Transportes se le ha ocurrido modificar, no sabemos si por «intereses», el habitual y eficiente recorrido que hacían las líneas más sensibles y urgentes, que nos llevaban y traían como es debido a todos los centros sanitarios, directamente y a su tiempo. Este nuevo itinerario, en vez de ir primero a lo más esencial y perentorio como son los ambulatorios y el hospital, hace un largo paseo «turístico» por todos los grandes centros comerciales y urbanizaciones; y, por último, a los centros de salud; y si no quieres ese paseo, y te lo puedes permitir, coges un taxi, que a ellos les ha salido el «sol», y total, por cinco o diez euros, según donde vayas o te quieran cobrar, llegarás sin estrés y puntual a las citas.
Todo es un desatino de la Concejalía. No ha tenido en cuenta a los ciudadanos a los que se deben y el perjuicio que está haciendo a la mayoría de usuarios de estas líneas -que eran eficientes hasta ahora-: pensionistas enfermos y demás gentes que por obligación van a estos centros de salud, donde es necesario llegar a tiempo a las citas y tratamientos. Si no es así, las pierdes y tienes que esperar meses o semanas, según donde vayas, para nuevas citas. También están los familiares de hospitalizados, pues no todos tienen coche o pueden pagarse un taxi.
Tengo que decir que todo ese recorrido «turístico» por el que ahora nos lleva la E, a todos esos puntos van la B y la G; y desde luego que la lógica es inexistente; pues es de cajón que el itinerario más urgente y preciso es ir, como antes, a las consultas y tratamientos ambulatorios y de hospital.
Este perjudicial cambio es una arbitrariedad que sobrepasa la ley de la razón, pues ante todo debe prevalecer el bien común de la salud de los ciudadanos en todos sus aspectos. Nada se os da gratis, ni antes, ni ahora; puesto que hacemos pago, copago y repago y demás impuestos de IVA, etc.
Ahora nos pasa como a Ulises, que, tras un largo periplo, llegamos «quemados y cansados», y tenemos que luchar si queremos algo.
Yo fui a la Concejalía de Transportes a protestar y pedir que pongan de nuevo las líneas con los itinerarios que antes hacían, pero una sola persona no hace fuerza ni causa; así que todos debieran hacer lo mismo que yo para que este injusto atropello cambiara y fuera de nuevo eficiente y correcto, como Dios manda.

Josefina García

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