Vergüenza ajena

Andrés Ruiz Molina
Vicepresidente de Apymeco

El esperpento político continúa, la forma de tratar al pequeño comercio por parte de los diferentes partidos políticos es el mayor lastre que tenemos en esta crisis los empresarios y emprendedores.
Lo que está sucediendo en la ciudad de Orihuela supera con creces cualquier definición de hipocresía, manipulación y engaño al pequeño comerciante, y bajo nuestro punto de vista también a la ciudadanía, ya que consumidores y empresarios han manifestado su negativa a la liberalización de horarios, como demuestran las votaciones en las dos grandes mesas consultivas en esta materia que tiene la ciudad, una el Pleno de la Cámara de Comercio de Orihuela que rechazó esta medida por amplia mayoría, y la otra la mesa de comercio de Orihuela donde también fue votada en contra por mayoría.
Pues para qué sirve consultar a profesionales y técnicos en la materia, cuando se puede tomar una decisión tan importante de manera totalmente arbitraria y con la única finalidad de favorecer no se sabe a quién o por qué.
Esta decisión lo que sí estamos seguros que nos traerá será más ruina, más paro, más precariedad y más cierres, pero claro, será sólo para los más pequeños, los más alejados, los más indefensos y los más necesitados. Pues según los datos, la crisis se está cebando duramente en el pequeño y mediano comercio, que es donde se registran los mayores descensos en ventas y cierres, pero también es el que más protege a sus trabajadores.
Se dice que así las playas de Orihuela compiten con San Javier, y que además no afectará a Orihuela ciudad, como dejando entrever que habrá impacto pero lo sufriremos otros, a sabiendas de que no es así y que luego ya le echaremos la culpa a la crisis, Murcia, etc.
Parece increíble que el PSOE y Los Verdes, dos partidos políticos que han manifestado públicamente su compromiso con los trabajadores y con los pequeños empresarios ante la aprobación de esta ley por parte del Partido Popular, y también en su aplicación en ciudades como Madrid, Valencia, Alicante y muchas otras, sean ahora los mismos que en Orihuela solicitan la autorización para aplicarla durante todo el año, contando con esa libertad ya en Semana Santa y verano al igual que Torrevieja, es un disparate la libertad horaria en meses como octubre, noviembre, enero y febrero, que además de ser innecesario para el abastecimiento de turistas, ya que por desgracia se recibe una cantidad irrelevante, reduce la cuota de mercado local para todas aquellas empresas que no puedan abrir sus puertas todos los días. En definitiva, sólo acelera la destrucción de más comercios urbanos familiares y los empleos que generan, eso sí, fomentando el empleo precario que ofrecen esas multinacionales y que los beneficios e impuestos de esas ventas se marchen en su mayoría al extranjero.
Esperamos también que los pequeños y medianos empresarios ubicados en los centros comerciales lo entiendan cuando ellos sigan pagando a su personal los festivos extras, mientras que con el convenio laboral de grandes superficies suscrito a principios de 2013 los trabajadores de estas cadenas no cobrarán los domingos ni los festivos y se les congela el sueldo hasta 2016.
Confiamos en que la Conselleria de la cual depende la decisión última ponga un poco de cordura a este gran despropósito económico y social que se pretende crear en nuestra zona.

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